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El Perú empezó a producir vidrio flotado, un insumo que hasta ahora llegaba principalmente del exterior. La puesta en marcha de la primera planta de este tipo en el país, ubicada en San Vicente de Cañete, marca un nuevo capítulo para la industria nacional y busca reducir la dependencia de las importaciones.

La inversión supera los US$130 millones y la planta tendrá una capacidad de producción de 600 toneladas diarias. Durante su construcción generó alrededor de 1000 puestos de trabajo y, para la etapa operativa, se proyectan entre 800 y 1000 empleos permanentes, además de unos 2000 puestos indirectos.

La presidenta Keiko Fujimori, durante su decimoséptimo viaje de trabajo, destacó el proyecto como un ejemplo de la apuesta del Ejecutivo por atraer capital privado y ampliar la producción local.

Vidrio flotado: una industria que empieza de cero

El vidrio flotado tiene aplicaciones en sectores como la construcción, automotriz e industria. Su fabricación en el país permitirá atender inicialmente parte de la demanda interna y reducir las compras provenientes del exterior.

Según la presidenta, la sustitución de importaciones representará un ahorro estimado de US$70 millones, recursos que dejarían de salir del país y pasarían a circular dentro de la economía peruana.

La nueva planta también abre una posibilidad adicional: la exportación. Con una capacidad de 600 toneladas diarias, el proyecto apunta a que el Perú pueda pasar de comprador a proveedor de este insumo en otros mercados de la región.

“Ya no solamente no vamos a importar el vidrio”, sostuvo Fujimori, quien remarcó que la planta permitirá explorar también mercados de exportación.

Tecnología y empleo

Además del volumen de producción, el proyecto incorpora tecnología para la fabricación de vidrio flotado bajo estándares internacionales.

Para el Gobierno, la inversión combina dos objetivos: incrementar la producción nacional y generar puestos de trabajo vinculados a una industria que requiere personal especializado.

La empresa Keda Perú informó que más de mil personas participaron en la construcción del complejo, en su mayoría trabajadores peruanos. Con el inicio de operaciones, la compañía prevé además una demanda de proveedores locales de materias primas, transporte y distintos servicios.

El gerente general de Keda Perú, Xu Chao, señaló que el proyecto entra ahora en una nueva etapa como empresa peruana con inversión china.

El reto de industrializar

La inauguración pone nuevamente sobre la mesa uno de los pendientes de la economía peruana: dar mayor valor agregado a la producción y ampliar la base industrial.

El ministro de la Producción, Juan Carlos Requejo, aseguró que el Gobierno respaldará inversiones orientadas a una industria sostenible y competitiva. El objetivo, según sostuvo, es que nuevos proyectos permitan ampliar la producción nacional y mejorar la posición del país frente a los mercados internacionales.

La apuesta privada también incluye la formación de técnicos especializados, una necesidad que aumenta conforme llegan al país operaciones industriales con mayores requerimientos tecnológicos.

Perú: de importador a exportador

El proyecto representa, en términos concretos, un cambio en la cadena de abastecimiento del vidrio: una parte de un producto que antes debía adquirirse fuera del país podrá fabricarse ahora en Cañete.

La compañía estima además que la operación generará un aporte tributario superior a US$15 millones anuales.

Para Fujimori, la inversión resume la apuesta que su Gobierno busca promover: más producción local, tecnología, empleo y capacidad exportadora.

El desafío será que este proyecto no quede como una excepción, sino que pueda formar parte de una expansión más amplia de la industria peruana, con nuevas inversiones y mayor participación de proveedores nacionales.

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