El Fenómeno El Niño ha dejado de ser una simple anomalía temporal para convertirse en una amenaza multiplicada por el calentamiento global. Así lo explicó el exministro del Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal, durante un encuentro organizado por WWF Perú previo al lanzamiento internacional del Informe Planeta Vivo 2026. En su exposición, Pulgar-Vidal fue enfático en la necesidad de entender las conexiones entre la ciencia climática y los devastadores efectos que ya comienzan a golpear al país.

Global vs. Costero: Dos niños en un mismo escenario

El experto aclaró una confusión frecuente en la opinión pública y los medios internacionales. El «Niño» que suele dominar los titulares extranjeros es el Niño Global (Niño 3.4), que altera los patrones meteorológicos a nivel mundial, provocando sequías en algunas regiones y lluvias atípicas en otras. Sin embargo, el que históricamente ha preocupado al Perú es el Niño Costero (Niño 1+2), bautizado así por pescadores sudamericanos al notar el calentamiento anómalo del mar cerca de las costas.

El norte enfrentaría lluvias intensas e inundaciones; mientras que varias regiones del sur podrían afrontar sequías e incendios forestales. (Foto: Andina) Nota relacionada

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Lo alarmante del escenario actual es la simultaneidad de ambos eventos. «Hoy día el mundo está enfrentando un niño global y un niño costero a la vez, cosa que es muy extraño en la recurrencia del fenómeno», advirtió Pulgar-Vidal. Esta combinación está catalogada como «extraordinaria» por el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), previendo golpes severos al país desde la primavera hasta al menos abril del próximo año.

El cambio climático como amplificador

Si bien El Niño es un evento de variabilidad climática natural que ha acompañado a la humanidad desde la época de los Mochicas, Pulgar-Vidal fue contundente contra el negacionismo: el cambio climático exacerba sus consecuencias.

«La variabilidad climática era una fluctuación temporal, pero el cambio climático le da un contexto distinto, un contexto que cada vez se está agravando más», explicó. Este nuevo contexto incluye océanos más calientes que acumulan mayor energía y una atmósfera que retiene 7% más de humedad por cada grado Celsius de calentamiento, lo que se traduce en precipitaciones mucho más violentas. Además, el debilitamiento del Anticiclón del Pacífico Sur y la alteración de los vientos alisios impiden el afloramiento de aguas frías en la costa peruana, profundizando la crisis pesquera y alterando los ecosistemas marinos.

«Hoy día el mundo está enfrentando un niño global y un niño costero a la vez, cosa que es muy extraño en la recurrencia del fenómeno», advirtió Pulgar-Vidal. (Foto: Inforegión)

Impactos multidimensionales: Más allá de los huaicos

El exministro instó a comprender que los impactos de El Niño no se limitan a lluvias e inundaciones. La crisis es sistémica:

  • Economía y Agricultura: Las pérdidas agrícolas no solo ocurren por inundaciones, sino por la alteración de los ciclos de cosecha. Sectores como la pesca, la minería y la industria se ven severamente afectados. En eventos pasados, El Niño ha restado hasta 4 puntos porcentuales al crecimiento del PBI y causado daños equivalentes al 10% del mismo.
  • Infraestructura y Servicios: Carreteras, puentes, redes de telecomunicaciones, hospitales y escuelas colapsan, paralizando la provisión de servicios básicos.
  • Salud Pública: La calidad del agua disminuye y proliferan vectores de enfermedades como dengue, zika y chikungunya.
  • Finanzas Públicas: Aumenta la deuda por emergencias, se reduce la inversión y se encarecen los costos por mayor riesgo país.

Frente a esto, Pulgar-Vidal criticó el desvirtuamiento del concepto «Reconstrucción con Cambios». «La idea era reconstruir para ser resilientes, no reconstruir ahí donde va a volver a ocurrir el desastre, porque es duplicar un gasto inútil. Resiliencia significa que no pierdas la funcionalidad humana y económica», sentenció.

La Amazonía en la mira: Sequías extremas y «Sabanización»

Más allá de su presentación central, y durante el almuerzo conversatorio que propició un diálogo más amigable y cercano con los asistentes, Pulgar-Vidal abordó el impacto de esta crisis en la selva sudamericana. Ante una pregunta precisa formulada por la agencia Inforegión, el exministro detalló que la Amazonía debe entenderse bajo dos variables que se retroalimentan: el cambio climático y El Niño.

A largo plazo, las modelaciones científicas advierten sobre el riesgo de «sabanización» de la selva, especialmente en el territorio brasileño, debido a la alteración de los vientos y la pérdida de los «ríos voladores» (masas de humedad generadas por el bosque). Carlos Nobre, reconocido científico, ya advierte que la Amazonía se acerca a un «punto de inflexión» irreversible.

A corto plazo, El Niño Global exacerbará este riesgo al provocar sequías extremas en la Amazonía sur y sureste, afectando gravemente la distribución de agua en las ciudades e incrementando drásticamente el riesgo de incendios forestales.

«En zonas de mucha sequía, los incendios forestales son un gran problema. Si a esto le sumamos que muchas veces son provocados por la deforestación para ampliar la frontera agrícola o por tala ilegal, la situación se vuelve crítica», alertó el líder global de WWF durante el intercambio con nuestro medio.

A pesar del panorama desolador, Pulgar-Vidal concluyó el encuentro con un mensaje de esperanza y un llamado a la acción urgente. «La esperanza va por el hecho de que conocemos la fórmula. Tenemos que actuar con sentido de urgencia e incidir en los sistemas energéticos, alimentarios y financieros. Las soluciones están en nuestras manos».

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