La huella de la minería de oro en la Amazonía peruana puede medirse en hectáreas de bosque perdido, dragas que avanzan sobre los ríos y personas expuestas al mercurio. El 30 de septiembre, parte de esa evidencia llegó hasta el Vaticano, donde una delegación científica de cinco países amazónicos presentó al papa León XIV información sobre los impactos que esta actividad está dejando en la región.
Tras la audiencia general, Jesús Olivero-Verbel, de la Universidad de Cartagena; Claudia Vega, del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA); y Luis Fernández, cofundador de CINCIA y Senior Fellow del Andrew Sabin Family Center for Environment and Sustainability de Wake Forest University, sostuvieron un intercambio directo con el pontífice. Durante el encuentro le entregaron dos documentos que reúnen evidencia científica sobre la problemática amazónica.
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Por el Perú participará la Dra. Claudia Vega, coordinadora del Programa de Mercurio del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA). (Foto: CINCIA)
Uno de ellos fue el “Llamamiento a la Santa Sede por la Protección de la Amazonía: Minería del oro y mercurio”, elaborado con contribuciones de investigadores de Colombia, Bolivia, Perú y Brasil. Vega y Fernández estuvieron a cargo del capítulo dedicado al caso peruano, que reúne información sobre deforestación, expansión de la minería y contaminación por mercurio.
Más de 139 mil hectáreas de bosque perdidas
Los datos presentados muestran la dimensión territorial del problema. Hasta 2025, la pérdida de bosque asociada a la minería de oro en Perú alcanzó las 139 169 hectáreas. Solo entre 2021 y 2024, el sur de la Amazonía perdió 30 846 hectáreas vinculadas a esta actividad.

La presión minera también se expresa sobre los ríos. En Loreto se han contabilizado más de 1500 dragas desde 2017, una cifra que permite observar cómo la extracción de oro se ha extendido hacia espacios acuáticos de la Amazonía. La evidencia entregada al Vaticano busca mostrar que los impactos no permanecen concentrados únicamente en las zonas donde se extrae el mineral, sino que alcanzan ecosistemas y poblaciones vinculadas a los ríos.
“Es importante visibilizar la importancia de la Amazonía y sus pueblos y como están siendo impactados en la extracción ilegal del oro que destruye el bosque, contamina el territorio y sus poblaciones. La Amazonia en pie tiene un valor más alto que el oro que se extrae”, señaló la Dra. Claudia Vega.
Como parte del encuentro, Vega también entregó al papa León XIV una tela elaborada por la comunidad Gine. Según explicó la investigadora, la pieza representa a la juventud y su conexión con el agua de los pueblos indígenas, pero también las amenazas que actualmente enfrentan debido a la contaminación por mercurio y la minería.
El mercurio pasa de los ríos a los peces y las personas
Uno de los puntos centrales de la documentación científica es la exposición al mercurio. En Madre de Dios se estima que aproximadamente 180 toneladas de este metal se liberan cada año, mientras que estudios desarrollados en Loreto muestran su presencia entre poblaciones asentadas en cuencas amazónicas.

Una investigación realizada en 2024 evaluó a 439 personas de las cuencas del Nanay-Pintuyacu y el Bajo Putumayo. Los resultados encontraron que el 97 % superaba el límite seguro de mercurio. El estudio también identificó una situación de especial preocupación entre las mujeres en edad fértil de las comunidades del Putumayo.
“Hoy pudimos poner directamente en manos del Santo Padre más de una década de evidencia científica que muestra que el mercurio asociado a la minería de oro en la Amazonía peruana no se queda en la mina: llega a los ríos, los peces, la fauna y finalmente a las personas, incluidas algunas de las comunidades indígenas más vulnerables de la Amazonía.”, indicó Dr. Luis Fernandez.
La evidencia expuesta en el Vaticano ocurre ocho años después de que el papa Francisco visitara Madre de Dios y escuchara las preocupaciones de los pueblos indígenas amazónicos. Desde entonces, las investigaciones científicas han permitido documentar nuevas dimensiones de una problemática que continúa modificando bosques, ríos y territorios de la Amazonía peruana.
Ocho años después, la Amazonía vuelve al centro del diálogo
La entrega del documento busca que la información científica contribuya al diálogo sobre la protección de la Amazonía y la situación de las comunidades afectadas. También pretende mantener visible la necesidad de respuestas institucionales frente a los impactos de la minería de oro y la contaminación asociada a esta actividad.
El siguiente momento señalado por los investigadores será la prevista visita del papa León XIV al Perú. “Esperamos que la visita a Perú del Santo Padre, y especialmente su presencia en Pucallpa el 15 de noviembre, ayude a mantener visible lo que está ocurriendo en la Amazonía y la situación de los pueblos indígenas y comunidades locales afectadas por la minería de oro.” indicó Fernandez.
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