Un adolescente de 16 años tiene una capacidad de memoria tan poco común que los investigadores confirmaron que recuerda su propia vida con precisión extraordinaria.

El joven presenta memoria autobiográfica altamente superior, conocida como HSAM, una condición rara que permite recuperar experiencias personales con muchísimo más detalle que la mayoría.

No significa que recuerde absolutamente todo ni que tenga memoria fotográfica. Su habilidad aparece principalmente cuando recupera acontecimientos concretos que él mismo vivió en el pasado.

Según explicó a los investigadores, algunos recuerdos llegarían hasta cuando tenía tres meses, aunque memorias tan tempranas son difíciles de comprobar de forma independiente.

Sus padres corroboraron algunos recuerdos posteriores de la infancia, y el adolescente afirma que desde aproximadamente los tres años conserva una continuidad muy clara de experiencias.

También asegura recordar con bastante detalle acontecimientos ocurridos durante aproximadamente la mitad de los días transcurridos desde agosto de 2022 hasta el momento del estudio.

Los investigadores quisieron comprobar esa capacidad con pruebas específicas para memoria autobiográfica. En una basada en fechas aleatorias, alcanzó una precisión del 83 %.

El grupo de comparación obtuvo alrededor del 29 %, y otros análisis situaron su rendimiento por encima del 99,9 % de la población en este tipo de recuerdo.

El estudio, publicado en Cortex, mostró que su atención, memoria de trabajo y capacidad para organizar tareas estaban dentro de rangos normales.

Eso indica que no posee una memoria extraordinaria para cualquier información. Su ventaja parece concentrarse especialmente en acontecimientos y experiencias pertenecientes a su propia vida.

Los científicos también analizaron los recuerdos involuntarios, esos momentos del pasado que aparecen espontáneamente sin que una persona intente buscarlos o recuperarlos de manera consciente.

Durante una tarea frente a una computadora, interrumpían ocasionalmente al adolescente y le preguntaban qué pensamientos habían aparecido en su mente justo antes de la pregunta.

De 15 pensamientos espontáneos alejados de la tarea, 13 eran recuerdos personales. Eso equivale al 87 %, frente al 39 % observado en participantes comparables.

Sin embargo, su mente no se distraía más veces que la de otras personas. La diferencia principal estaba en hacia dónde se dirigían esos pensamientos espontáneos.

Cuando su atención se apartaba de una tarea, tenía muchas más probabilidades de regresar mentalmente a episodios concretos de su pasado que los participantes habituales.

Una canción, un olor, una frase o una sensación pueden actuar como disparadores y hacer aparecer recuerdos sin que él decida conscientemente buscar ese momento.

Los investigadores creen que esta facilidad podría relacionarse con una mayor sensibilidad a señales externas e internas, que activarían recuerdos personales con mucha más facilidad.

En lugar de almacenar necesariamente más recuerdos, podría tener un umbral bajo para que determinada información autobiográfica llegue espontáneamente a su conciencia durante el día.

Aun así, se trata del estudio detallado de una sola persona. Tampoco significa que sus recuerdos sean infalibles, porque incluso estas memorias pueden contener errores.

Los investigadores quieren estudiar más personas con HSAM para comprobar si este acceso involuntario al pasado también aparece consistentemente en otros casos nuevos.

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