La primera fecha del cantautor británico fue la gota que derramó el vaso. Esa noche, tras el recital, se viralizaron imágenes de jóvenes trepando por los acantilados de la Costa Verde en su desesperación por encontrar una salida; personas caminando durante kilómetros por la autopista en busca de transporte; y taxistas que, aprovechándose de la situación, llegaron a cobrar hasta el triple por cada viaje. El caos fue total.

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