No tuvo que pasar mucho tiempo para que uno de los videojuegos más populares de PlayStation se convirtiera en una película. O, mejor dicho, en las seis películas de la franquicia “Resident Evil” que entre el 2002 y 2017 protagonizó Milla Jovovich y que tuvo como responsable –sea en el rol de director, guionista o productor– al británico Paul W.S. Anderson. Un cineasta, digámoslo de frente, con muy pocas luces, que terminó construyendo una saga bastante rentable en cuanto a taquilla, pero con cintas de una mediocridad sorprendentemente capaz de superarse a sí mismas una tras otra.

Por suerte, ya llegó alguien capaz de enmendarlo reiniciando la historia desde el principio. Zach Cregger, un director con buena muñeca para el terror –como lo demostró en “Barbarian” (2022) y “Weapons” (2025)–, se hace cargo de presentar esta nueva entrega con la que toma distancia de sus predecesoras en varios puntos. Por ejemplo, en el hecho de no empecinarse en encontrarle falsa complejidad a una trama lineal como la del videojuego. Aquí, la historia que se nos presenta es la de Bryan (Austin Abrams), un mensajero a quien se le encarga llevar un paquete de un punto al otro de la ciudad. Y es el camino lo que hace la película: una misión agitada, contra el tiempo, sangrienta y brutal, pero también tan simple como un trabajo de encomienda.

En ello contribuye Abrams, un actor de gran simpatía, que mezcla la postura desgarbada de un comediante clásico con la irreverencia para asumir los parlamentos de un guion preciso y sin pretensiones. Ese tono humorístico de la película de Cregger también aligera el relato, lo vuelve distendido, cercano, y sin que por ello la cuota de horror se vea menoscabada. El director utiliza con criterio los ‘jumpscares’, aprovecha el clásico recurso de la oscuridad (el delgado haz de luz de una linterna como única guía) y se coloca en los momentos justos en el punto de vista del protagonista (como el formato en primera persona del juego).

También es particularmente destacable la puesta en escena, que recurre a una sórdida dirección artística para introducirnos en ese mundo de virus letales, zombis que propagan su infección y monstruos de todo tipo. Abunda la sangre, desde luego, pero Cregger no solo se queda en los chorros rojizos y los cadáveres empapados. Es la mezcla de la viscosidad supurante de los cuerpos, de la textura de los órganos expuestos, y de las mutaciones imposibles lo que mejor recoge el espíritu de esta épica grotesca. Frente a ello, por supuesto, hay un coro de balazos que también resulta fiel a los orígenes de esta travesía sin giros forzados, sin demasiadas explicaciones, pero que se disfruta de inicio a fin. Habrá que ver si esta cinta se convierte en el punto de partida para una nueva tanda de películas y si Cregger se mantiene vinculado a la misma. De mantener el nivel, podríamos estar ante una muy mejorada serie respecto a la millonaria pero olvidable que mencionamos al inicio. Ojalá así sea.

“Resident Evil: noche cero”

Reparto: Austin Abrams, Paul Walter Hauser, Kali Reis, Zach Cherry.

Director: Zach Cregger. País y año: Estados Unidos, 2026.

Dónde verla: en salas de cine.

Calificación: 3 1/2 de 5 estrellas.

TE PUEDE INTERESAR
  • “Frankenstein” de Guillermo del Toro en Netflix: qué adorable criatura
  • “Proyecto fin del mundo”: Ryan Gosling, perdido enlo insondable
  • “Man on the Run” en Prime Video: nuestra reseña de ‘la resurrección’ de Paul McCartney
  • “El accidente de piano”: la crítica de Juan Carlos Fangacio al nuevo filme de Quentin Dupieux

Leer artículo completo en elcomercio.pe →