Este objeto está ubicado a 12.000 años luz de nuestro planeta y muestra un chorro que acelera partículas a energías extremas.
El primer microblazar de la Vía Láctea podría producir las partículas más rápidas de la galaxia. Foto: B. Marcote/JIVE/ASTRONRenzo LozaJueves 24 de Septiembre del 2026 · 14:31hAstrónomos identificaron por primera vez un microblázar en la Vía Láctea, un sistema formado por un agujero negro de masa estelar y una estrella masiva cuyo chorro de partículas apunta hacia la Tierra. El objeto, denominado IRAS 18293−0941, podría convertirse en una pieza clave para comprender cómo se originan algunas de las partículas cósmicas más energéticas detectadas en nuestra galaxia.
El sistema ya figuraba en los registros astronómicos desde 1983, cuando el satélite infrarrojo IRAS detectó el objeto. Sin embargo, las observaciones en radio, luz óptica, rayos X, gamma e infrarrojos permitieron establecer su verdadera naturaleza. Los investigadores hallaron además que el chorro interactúa con una nube molecular y crea una zona donde las partículas pueden alcanzar energías de hasta petaelectronvoltios (PeV), cerca de la velocidad de la luz.
Un agujero negro y una estrella que orbitan cada 11 días
IRAS 18293−0941 está compuesto por un agujero negro de unas 10 veces la masa del Sol y una estrella caliente y masiva, según indica el estudio publicado en 'Astronomy & Astrophysics'. Ambos cuerpos completan una órbita alrededor de su centro común cada 11 días. El sistema se encuentra a unos 12.000 años luz de la Tierra.
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Interacción chorro-entorno en IRAS 18293−0941 a múltiples escalas espaciales. Foto: Astronomy & Astrophysics
La intensa gravedad del agujero negro atrae material de su compañera. Este gas forma un disco de acreción alrededor del objeto compacto antes de caer hacia su interior. Una parte escapa por los polos en forma de dos chorros de materia y radiación. Uno de ellos apunta casi directamente hacia nuestro planeta, característica que define al sistema como un microblázar.
Las observaciones de radio también mostraron que uno de los chorros ha despejado alrededor de 100 años luz del medio interestelar. Esa señal había despertado el interés de los astrónomos, debido a la presencia de un núcleo compacto y una emisión de radio visible hacia un solo lado.
El chorro acelera partículas a energías extremas
Después de atravesar el medio interestelar, el chorro alcanza una nube molecular compuesta principalmente por hidrógeno molecular y polvo. El choque genera una región brillante donde el material interestelar se ioniza y el polvo aumenta su temperatura.
En esa zona, los investigadores identificaron señales compatibles con partículas de alta energía y estimaron que algunas pueden alcanzar energías de hasta petaelectronvoltios. Esa magnitud equivale a unas 100 veces la energía que puede alcanzar el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), el acelerador de partículas más potente construido por el ser humano.
La relación entre la zona de impacto y una señal de rayos gamma aporta una pista sobre el origen de partículas cósmicas que llegan a la Tierra con energías extremas.
Un laboratorio natural para estudiar los blázares de otras galaxias
Los microblázares habían sido predichos desde hace unos 30 años, pero este es el primero identificado en la Vía Láctea. Su proximidad permite estudiar con mucho más detalle procesos que también ocurren en los blázares asociados con agujeros negros supermasivos de otras galaxias.
"Este descubrimiento permite estudiar blázares remotos creados por agujeros negros supermasivos distantes", explicó Benito Marcote, científico de ASTRON y JIVE. "Esos blázares están demasiado lejos para resolverlos en nuestras imágenes. Tener un objeto análogo en nuestra galaxia permite estudiar con detalle la física de los blázares".
La investigación, publicada en 'Astronomy & Astrophysics', también contó con observaciones de múltiples tipos de telescopios. "Ninguno de los telescopios individuales podría haber contado toda la historia", señaló Jakob van den Eijnden, de la Universidad de Ámsterdam.
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