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Una menstruación que cambia de forma persistente puede ser más que una variación del ciclo. Sangrados muy abundantes, periodos que se prolongan por más de una semana, sangrado entre menstruaciones o, en el extremo contrario, una reducción marcada del flujo pueden ser señales de una alteración que requiere evaluación ginecológica.

Según explica el Dr. José Luis Goncalves, ginecólogo, máster en Histeroscopia y Cirugía Intrauterina, especialista en Medicina Fetal y Fertilidad, estos cambios pueden tener distintas causas y su identificación permite determinar el tratamiento más adecuado.

Menstruación: señales de alerta

Una menstruación que dura más de ocho días, obliga a cambiar las toallas higiénicas con mucha frecuencia o interfiere con las actividades cotidianas merece una evaluación. También debe consultarse ante sangrado entre menstruaciones o cambios importantes y persistentes en la cantidad o regularidad del periodo.

El sangrado menstrual abundante puede generar anemia, además de cansancio y debilidad, y terminar afectando la calidad de vida. Por ello, acostumbrarse a un patrón que ha dejado de ser habitual no es recomendable.

Pólipos, miomas y adenomiosis

Entre las causas posibles de estas alteraciones están los cambios hormonales, los pólipos endometriales, los miomas uterinos y la adenomiosis.

Los pólipos son crecimientos del tejido que recubre el interior del útero y pueden provocar sangrado abundante o entre periodos. Los miomas, por su parte, son tumores benignos que se desarrollan en la pared muscular del útero. Cuando se proyectan hacia la cavidad uterina, pueden producir sangrados intensos y, en determinados casos, afectar la fertilidad.

La adenomiosis también puede asociarse con menstruaciones abundantes y dolorosas.

Aunque estas condiciones suelen ser benignas, existen casos en los que el sangrado puede estar relacionado con lesiones precancerosas o cancerosas del endometrio. De allí la importancia de determinar qué está provocando el cambio menstrual.

Cuando el sangrado disminuye

No todas las alteraciones se manifiestan con un sangrado excesivo. Una menstruación mucho más escasa de lo habitual o su desaparición también puede requerir una evaluación, especialmente cuando el cambio aparece después de un legrado por aborto o una cirugía uterina.

En algunas pacientes pueden formarse sinequias uterinas, es decir, cicatrices o adherencias que unen las paredes del útero. Estas pueden provocar menstruaciones muy escasas o ausencia de menstruación y, en determinados casos, dificultades para lograr o mantener un embarazo.

Mirar dentro del útero

La ecografía ginecológica es una de las herramientas utilizadas para estudiar el útero e identificar diversas alteraciones. Cuando está indicada, la ecografía tridimensional puede aportar información adicional sobre la forma del órgano, la pared muscular y la ubicación de lesiones como pólipos y miomas.

Otra herramienta es la histeroscopia, procedimiento que permite observar directamente el interior del útero. Además de facilitar la evaluación de la cavidad uterina, puede permitir la toma de biopsias dirigidas y el tratamiento de determinadas lesiones.

Una alternativa ambulatoria

El desarrollo de instrumentos cada vez más delgados ha permitido que, en pacientes seleccionadas, determinados procedimientos puedan realizarse mediante vaginohisteroscopia sin sedación.

Esta técnica permite acceder a la cavidad uterina sin incisiones abdominales y, cuando las características de la lesión lo permiten, diagnosticar y tratar en un mismo procedimiento algunos pólipos, determinados miomas que crecen hacia el interior del útero y sinequias.

No todas las pacientes son candidatas a este procedimiento. La posibilidad de realizarlo sin sedación depende de factores como las características de la paciente y la complejidad y ubicación de la lesión. Cuando se requiere una intervención de mayor complejidad, puede ser necesario realizar la histeroscopia en sala de operaciones.

Una evaluación integral

La combinación de la información obtenida mediante ecografía con la observación directa de la cavidad uterina permite conocer con mayor precisión las características de una lesión y su relación con las paredes del útero.

Este abordaje, denominado evaluación endometrial integral 360°, busca reunir ambas perspectivas para orientar la decisión sobre el tratamiento.

¿Cuándo consultar?

Los cambios persistentes en la cantidad, duración o regularidad de la menstruación son motivo para solicitar una evaluación ginecológica, especialmente cuando se acompañan de dolor, sangrado entre periodos o síntomas como cansancio y debilidad.

Ante un sangrado muy abundante acompañado de mareos, desmayos o debilidad intensa, se requiere atención médica oportuna.

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