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¿Cómo ayudar a los jóvenes a tomar buenas decisiones?

por Úrsula Delgado

21 de Septiembre del 2026 3:02 PM · Actualizado el 21 de Septiembre del 2026 3:02 PM

La toma de decisiones es una capacidad emocional que se entrena. La educadora y terapeuta familiar y de pareja, Esther Medina, da consejos a padres, profesores y jóvenes para que éstos puedan tomar decisiones acertadas en sus vidas.

Entrevista a la educadora y terapueta familiar y de pareja, Esther Medina

Ante la lamentable noticia de una denuncia de agresión sexual por parte de un grupo de jóvenes de quinto de secundaria a un chico de un año menor en un bus del colegio limeño Liceo Naval Almirante Guise, se pone en evidencia la urgente necesidad de educar a los jóvenes en el respeto, el cuidado del otro y en valores fundamentales. 

Esta entrevista a la educadora y terapueta familiar y de pareja, Esther Medina, la realicé antes de esta triste noticia, pero bien puede dar luces a padres y jóvenes sobre la importancia y el valor de poner en práctica la toma buenas decisiones desde pequeños. 

La toma de buenas decisiones es una habilidad de inteligencia emocional. Es como un músculo que se pone en práctica en la vida. Esta capacidad emocional se puede poner en práctica desde pequeños, para que en la etapa de la adolescencia los jóvenes puedan tomar decisiones importantes con más facilidad y éxito.

“Una buena decisión tiene que basarse en que sea coherente con los valores de quien lo está tomando. Debería tener en cuenta que no nos dañe, nos cuide, que no dañe al otro. Que no lo perjudique”, señala la especialista Esther Medina Jordán, madre de tres adolescentes y fundadora del espacio Siembra Familia. 

“El adolescente tiende a elegir lo más fácil o placentero. Pero hay decisiones que son buenas que a veces nos van a costar mucho, nos tenemos que postergar o sacrificar”, explica Medina Jordán, asesora familiar, especializada en el acompañamiento integral de padres, alumnos y profesores. 

“La adolescencia es una etapa en la que los chicos están descubriéndose y desarrollando su identidad. El padre tiene que ayudar a fortalecer esa identidad, para eso hay que escucharlos y ayudarlos”, acotó. 

Algunas alertas para padres y maestros

Para ello recomendó que los padres estén cerca de sus hijos para conocerlos y observarlos desde chicos, pero sobre todo en la etapa de la adolescencia. “No me gusta hablar de conductas aisladas, pero si mi hijo comienza a mentir con mucha frecuencia puede ser una alerta”, destacó Medina. 

“Si comienza a no aceptar los límites o transgredirlos continuamente y no ser responsable con los acuerdos o si está mintiendo y las ganas de pertenecer a un grupo son tan fuertes que termina tomando decisiones que nos son acordes a sus propios valores son alertas”, explicó. 

También se refirió a la escuela como espacio formativo. “Se tendría que promover el desarrollo de la autonomía y la responsabilidad brindándole a los chicos que ellos puedan hacer proyectos, tomar decisiones, fomentar o potenciar alguna campaña para que se sientan importantes, se conozcan en otros ámbitos y trabajen en equipo”, dijo. 

“A veces la tendencia es que el profesor lo haga todo. Que los alumnos vayan desarrollando sus propias habilidades. La escuela tiene que promocionar mucho el pensamiento crítico, análisis, reflexión, comparación, ayudarlos a conectar a que sus decisiones tienen consecuencias”, explicó Medina.  

“La toma de decisiones es una habilidad que se entrena. No siempre nos van a salir bien las cosas. Somos adultos y nos hemos equivocado muchas veces en tomar decisiones. La idea no es que nuestros hijos no se vayan a equivocar, sino que tengan la capacidad, la humildad para decir: esto fue una mala decisión que perjudicó a varias personas o me perjudicó. Pedir disculpas y enmendar los daños”, comentó.

“Pero ellos no van a poder hacer eso si nosotros como papás no somos ejemplo de reparación. A veces a los papás nos cuesta decir: hijo me equivoqué, me desbordé, estuve escalado, no debí tratarte de esta manera. Es importante que los chicos sepan que cuando hay un error, hay consecuencias y a veces es posible enmendar”, dijo.

Por último, recomendó que las decisiones más importantes se tomen desde la tranquilidad. “No tomemos decisiones desde la intensidad emocional y que siempre veamos al otro. A veces tomamos decisiones desde el individualismo. Como madre o el adolescente no siempre puede tomar decisiones priorizándose a sí mismo”, recalcó.

No olvidemos que la toma de buenas decisiones, como toda habilidad, se desarrolla en la práctica, ¡y desde pequeños mejor!

NOTA: “Ni el Grupo RPP, ni sus directores, accionistas, representantes legales, gerentes y/o empleados serán responsables bajo ninguna circunstancia por las declaraciones, comentarios u opiniones vertidas en la presente columna, siendo el único responsable el autor de la misma.

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