Cerca de 4.500 nuevos casos de linfoma se diagnostican cada año en el Perú, mientras alrededor de 1.500 personas fallecen por estas enfermedades, de acuerdo con las estimaciones más recientes del Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN).
Las cifras de 2024 de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) estiman 3.972 nuevos casos de linfoma no Hodgkin y 514 de linfoma de Hodgkin, que suman 4.486 diagnósticos. En mortalidad, se calculan 1.377 y 129 fallecimientos, respectivamente.
Los datos adquieren especial relevancia en el Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, conmemorado cada 15 de septiembre para llamar la atención sobre el diagnóstico, tratamiento y acompañamiento de quienes viven con estas enfermedades.
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¿Qué es el linfoma?
El linfoma es un cáncer que se origina en células del sistema inmunitario llamadas linfocitos. Sus dos grandes grupos son el linfoma de Hodgkin y los linfomas no Hodgkin.
Dentro de estos últimos, el linfoma difuso de células B grandes (DLBCL, por sus siglas en inglés) es el subtipo más frecuente y representa aproximadamente el 30% de los nuevos diagnósticos de linfoma no Hodgkin, según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.
Se trata de un linfoma de crecimiento rápido. Puede presentarse con aumento del tamaño de los ganglios linfáticos y síntomas como fiebre, sudoración nocturna intensa o pérdida de peso involuntaria.
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¿Qué ocurre cuando el linfoma reaparece?
El tratamiento del DLBCL que reaparece o deja de responder depende de factores como el momento de la recaída, los tratamientos recibidos anteriormente, la edad, el estado general de salud y la posibilidad de someterse a determinados procedimientos.
En pacientes seleccionados, una de las alternativas puede ser la quimioterapia de rescate seguida de un trasplante autólogo de células madre, siempre que la persona reúna las condiciones clínicas necesarias.
Sin embargo, no todos los pacientes son candidatos al trasplante. Actualmente también existen otras estrategias para determinados escenarios de enfermedad recaída o refractaria, entre ellas terapias CAR-T y anticuerpos biespecíficos.
Por ello, resulta impreciso señalar que todos los pacientes que presentan una recaída “requieren” necesariamente un trasplante de médula ósea.
Pacientes piden mayor acceso a nuevas alternativas
La asociación Por Un Perú Sin Cáncer sostiene que persisten dificultades para que pacientes peruanos con DLBCL recaído o refractario accedan a algunas de las terapias más recientes.
“Para quienes viven con linfoma DLBCL, las alternativas terapéuticas pueden ser limitadas, sobre todo cuando el trasplante no es una vía factible”, señaló Gianina Orellana, presidenta de Por Un Perú Sin Cáncer, según información difundida por la organización.
Orellana agregó que cuando los tratamientos iniciales dejan de funcionar, el acceso a otras alternativas cobra especial importancia para los pacientes y sus familias.
La afirmación sobre las barreras de acceso corresponde a la asociación de pacientes. No existe en la información proporcionada una medición nacional que permita determinar cuántos pacientes peruanos requieren estas terapias o cuántos no logran acceder a ellas.
¿Qué es glofitamab?
Entre las nuevas alternativas disponibles internacionalmente se encuentra glofitamab, un anticuerpo biespecífico que se une simultáneamente a CD20, presente en células B, y a CD3, presente en células T del sistema inmunitario.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó en 2023 glofitamab para determinados adultos con DLBCL recaído o refractario después de dos o más líneas de tratamiento sistémico.
La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) también mantiene autorizado este medicamento para pacientes con DLBCL recaído o refractario después de tratamientos previos y, en determinadas condiciones, en combinación con gemcitabina y oxaliplatino para pacientes que no pueden recibir un trasplante autólogo.
La indicación específica y la elección del tratamiento dependen de la evaluación de especialistas en hematología u oncología y de las autorizaciones sanitarias correspondientes en cada país.
El impacto del linfoma también alcanza a las familias
Las organizaciones de pacientes también ponen énfasis en las consecuencias emocionales y familiares asociadas con el diagnóstico.
Los tratamientos, hospitalizaciones y controles médicos pueden modificar la rutina de quienes viven con la enfermedad y de las personas encargadas de acompañarlos durante el proceso.
“El linfoma, como todo tipo de cáncer, no afecta solamente a quien recibe el diagnóstico. Detrás de cada paciente hay una familia que reorganiza su vida para acompañarlo”, manifestó Orellana.
La campaña internacional del Día Mundial del Linfoma 2026 también pone el foco en las dificultades que enfrentan los pacientes durante el diagnóstico, el tratamiento y la supervivencia, así como en el papel que cumplen las organizaciones de apoyo.
¿Cuáles son los síntomas del DLBCL?
El linfoma difuso de células B grandes puede avanzar rápidamente y suele manifestarse mediante el crecimiento acelerado de ganglios o masas.
Entre los posibles signos y síntomas se encuentran:
- Ganglios o masas que aumentan de tamaño, frecuentemente en cuello, axilas o ingles.
- Fiebre sin una causa clara.
- Sudoración nocturna intensa.
- Pérdida involuntaria de peso.
- Fatiga.
Estos síntomas también pueden aparecer por otras causas y no significan necesariamente que una persona tenga linfoma. Una evaluación médica permite determinar su origen y, cuando corresponde, iniciar los estudios necesarios.
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