A puertas de las elecciones regionales y municipales, será clave discutir propuestas para impulsar la resiliencia y la productividad de las regiones en el largo plazo.

Avances desiguales

El principal motor del crecimiento fue la construcción, junto con el comercio y los servicios. La construcción avanzó en las cinco macrorregiones, impulsada principalmente por la inversión privada.

Esto se refleja en los despachos de cemento, que aumentaron al menos 8% en todas las macrorregiones. Por su parte, comercio y servicios ganaron dinamismo ante la mayor capacidad de gasto de los hogares.

El agro, en cambio, mostró marcadas diferencias. En el sur, la producción cayó con fuerza por la menor cosecha de aceituna (-92%), afectada por condiciones climáticas adversas. Este cultivo explicó por sí solo más de la mitad de la contracción del sector.

También disminuyó la producción de avena forrajera (-13%) y páprika (-70%). En el oriente, el aumento en la palma aceitera (22%) no compensó las caídas del café (-19%) y el cacao (-22%). En contraste, el agro del norte creció 5.7%, impulsado principalmente por el arándano (22%) y la caña de azúcar (1.3%).

Amenaza al agro

El deterioro del agro en el sur recuerda lo ocurrido durante El Niño Costero de 2023. En la primera mitad de ese año, las altas temperaturas afectaron la maduración de cultivos como la aceituna, lo que provocó una caída de 17% del sector en dicho periodo.

En cambio, el impacto sobre el norte se hizo visible en el segundo semestre, cuando se concentran las campañas de cosecha de sus principales frutas de exportación, como arándanos y mangos, provocando una caída del 15% del agro en esta zona. Ante un nuevo El Niño costero de intensidad extraordinaria, existe un alto riesgo de que esta secuencia se repita.

En el norte, las altas temperaturas previstas volverían a coincidir con las campañas de agroexportación. En las zonas altoandinas del centro y el sur, el fenómeno generaría escasez de lluvias y limitaría la campaña de siembra, cuyo pico ocurre en el segundo semestre.

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Sus efectos se reflejarían en una menor producción agrícola durante la primera mitad del 2027. Así, según el BCR, el choque sobre el agro restaría 0.2 puntos porcentuales al crecimiento del PBI en este 2026 y 0.3 en el 2027.

El impacto climático también alcanzaría al empleo formal. Como ocurrió en el 2023, el empleo formal agrícola caería con fuerza en el norte. El IPE estima que cerca de 100 mil puestos de trabajo formales del agro estarían en riesgo por el fenómeno de El Niño.

Inversión impulsa al sur

La inversión minera avanza con fuerza. A julio, acumula un crecimiento de casi 39% en términos reales y, según estimaciones del IPE, cerraría el año con el ritmo más alto desde el 2011. El impulso se concentra en el sur, que alcanzó su mayor nivel de inversión minera en una década.

Ello se debe al desarrollo de Tía María y las inversiones de Antapaccay y Las Bambas. Así, aunque el sur fue una de las zonas con menor crecimiento en el primer semestre, las inversiones en curso sientan las bases para una mayor producción en los próximos años.

A la par, la zona centro también presenta su mayor nivel de inversión minera en 12 años, impulsada principalmente por Shougang, Antamina, Marcobre y Chinalco.

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