¿Dudas sobre esta nota? PregúntanosPolíticaRafael López Aliaga y las promesas que no cumplió: desde los trenes a Chosica hasta los patrulleros y cámaras que nunca llegaron

Vagones sin uso, cámaras y motos muy por debajo de lo ofrecido y teleféricos declarados inviables. Especialistas advierten que el problema no fue solo el incumplimiento: varias promesas carecían de estudios técnicos y otras ni siquiera eran competencia de la Municipalidad de Lima.

Rafael López Aliaga busca volver a la alcaldía por un periodo más | Foto: Bloomberg/Angela PonceMauricio MuñozDomingo 20 de Septiembre del 2026 · 05:00hgoogle iconLa República en Google

López Aliaga busca un segundo periodo como alcalde de Lima. Para llegar al sillón municipal en 2022, el excandidato presidencial de Renovación Popular hizo una serie de promesas de campaña que hoy no se condicen con la realidad. Entre las principales que quedaron en el tintero están las rutas del Metropolitano desde Carabayllo hasta la Plaza San Miguel o la Panamericana Sur, el tren Chosica–Callao, las 12.000 cámaras con inteligencia artificial interconectadas y el alquiler de 10.000 motos policiales.

El transporte ha sido uno de los talones de Aquiles en la gestión del líder de Renovación Popular. Los vagones y locomotoras que la empresa Caltrain operó hasta fines de 2024 permanecen almacenados en el Parque de la Muralla sin que se haya avanzado mucho en su puesta en marcha. Este proyecto solo contemplaba el tramo Lima–Chosica, no una extensión hasta el Callao, como prometió originalmente en su campaña municipal.

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Para la especialista Diana Torres Obregón, socióloga urbana e investigadora del centro Urbes Lab, esta gestión pecó de desconocer los requisitos mínimos para que el proyecto fuera exitoso.

"Se confundió la capacidad de iniciativa política que debe tener la Municipalidad con la capacidad institucional para ejecutar un proyecto ferroviario. López Aliaga no entiende cuál es el rol de la Municipalidad de Lima, que no tiene los recursos propios ni el presupuesto para hacerse cargo de una obra de esta magnitud", indica.

La socióloga continúa: "Un tren no es simplemente un conjunto de vagones puestos en un espacio. Requiere infraestructura ferroviaria adecuada, estaciones, señalización, seguridad en los cruces, un operador, condiciones contractuales y, por supuesto, un esquema financiero que garantice la sostenibilidad del proyecto. Nada de eso existe y, con justa razón, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) observa el proyecto. El orden de las decisiones fue inadecuado: primero, López Aliaga consiguió los vagones, pero no tenía las condiciones institucionales, técnicas ni materiales para ponerlos en funcionamiento. Claramente, ha querido vender humo, porque nunca hubo una planificación adecuada para que el sistema funcione".

Otra propuesta problemática fueron las rutas del Metropolitano. Aquí, el problema estaba en el origen mismo de la idea: las competencias sobre el Metropolitano recaen en la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU), institución que depende del MTC y no de la Municipalidad de Lima.

Sin embargo, el discurso continuó por ese rubro. Hasta septiembre, algunas estaciones de la ampliación norte permanecen cerradas, mientras que la expansión hacia el sur solo se encuentra en fase de planificación.

Torres Obregón considera que el discurso del exalcalde continuó por esta vía, a pesar de que no ha dado frutos, porque la solución propuesta responde a un deseo legítimo de una población afectada.

"Lo que hace López Aliaga es una promesa de campaña, con la que moviliza a las personas que le creen. Lo que sí tiene claro es un equipo de marketing que evalúa qué discursos pueden ayudarle a aumentar su popularidad. Las personas que toman el Metropolitano en la zona norte se demoran al menos una hora en hacer cola en las horas de alta demanda. Él les ofrece cumplir un deseo legítimo, mejorar ese servicio, pero no tiene la competencia ni las habilidades técnicas para hacerlo. Es, en el fondo, una captación política", señaló.

Para la investigadora, la coordinación entre etapas ha sido deficiente y ha perjudicado a la población, que queda en el centro del problema. Así, al simple incumplimiento de la promesa se suma la inoperancia técnica.

"Es un problema de coordinación de la inversión pública, porque no es lo mismo construir infraestructura que poner en funcionamiento el sistema de transporte. La ampliación de Lima Norte tiene unas 17 estaciones, pero no se puede ampliar el servicio porque no hay buses suficientes para atender la demanda y existen pendientes contractuales y operacionales. Es decir, el Metropolitano hasta ahora no es un proyecto cerrado. Por eso no recibe subsidio del Estado y por eso la empresa aumenta el pasaje cuando quiere: porque el proyecto no está terminado, como se indica en su perfil de inversión pública", apunta.

En suma, Torres Obregón ve una gestión del transporte que no identifica bien los problemas y termina generando más dificultades que soluciones.

"Hoy tenemos un sistema desarticulado: la Línea 1 del Metro tiene su tarjeta, el Metropolitano tiene otra, no están interconectados, se quieren hacer ampliaciones por todos lados y luego viene López Aliaga y dice: el tren Lima–Chosica. ¿Con qué estudio de demanda? Yo creo que una línea de trenes es una buena opción, sobre todo los trenes de cercanías, ahora que el puerto de Chancay ya está operativo. Pero requiere que la línea esté concentrada donde hay demanda y donde será sostenible. En los sistemas de transporte siempre discutimos cuánto cuesta hacerlos y cuándo se harán, pero nadie ve que todo sistema de transporte, principalmente el ferroviario, necesita mucho dinero después de la construcción".

La seguridad es otra deuda pendiente

La seguridad fue una de las mayores demandas ciudadanas hacia la gestión de López Aliaga. Como respuesta, el entonces candidato de Renovación Popular planteó una serie de soluciones que, con el tiempo, no pudo cumplir. Durante su periodo como alcalde de Lima, no llegó a concretar el número de cámaras y de motos policiales que aseguró al inicio de su gestión.

Por el contrario, las cifras fueron variando y los avances quedaron muy lejos de lo prometido. En el caso de las cámaras interconectadas con inteligencia artificial, López Aliaga ofreció 12.000 unidades. Hacia fines de 2023 se habían instalado más de 4.000 cámaras con IA para reconocimiento facial, con una meta de llegar a 8.000 en toda Lima Metropolitana. No hay evidencia de que se llegara a 12.000.

Las motos destinadas al apoyo en materia de seguridad tampoco se concretaron. Luego de prometer 10.000 unidades, la cifra fue bajando progresivamente hasta una nueva meta de 4.000 para 2024. En agosto de ese año se habían entregado 1.000 motos para Serenazgo y 800 para la Policía Nacional del Perú (PNP), lejos de las 10.000 prometidas.

Para el politólogo Benjamín Durand, experto en seguridad, López Aliaga plantea estos discursos grandilocuentes pensando en un rédito político inmediato. La realidad muestra, en cambio, que su ejecución carece de un respaldo técnico a la altura.

"Son grandes anuncios de campaña que cumplen una función esencialmente discursiva. En su mayoría, carecen de estudios técnicos que sustenten su viabilidad, lo que evidencia que muchos partidos políticos conciben los planes de gobierno como un mero trámite administrativo para inscribir sus candidaturas, pese a que pueden destinar parte del financiamiento público que reciben a la elaboración de estudios e investigaciones", indicó a este medio.

Para Durand, ambas promesas pueden sonar como panaceas inmediatas; sin embargo, por sí solas no representan siquiera una mejora estructural mínima.

"Existe evidencia de que la inversión pública, cuando está adecuadamente planificada y orientada al fortalecimiento de las capacidades estatales, puede mejorar la respuesta del Estado frente a la criminalidad. Sin embargo, esto no significa que toda inversión sea eficiente ni que la adquisición de equipamiento garantice, por sí misma, una reducción del delito. Un caso ilustrativo es la adquisición de las 4.000 motos por parte de la MML, de las cuales una parte permanece almacenada, lo que termina configurándose como una falla en la administración. Asimismo, algunas investigaciones han advertido que la ubicación de las cámaras de videovigilancia no siempre coincide con los lugares de mayor concentración delictiva, lo que puede limitar su capacidad disuasiva", continuó.

Otras promesas que quedaron en el tintero

Otro anuncio que nunca se concretó fue el de colocar tanques de 30.000 soles y bombas de 10.000 soles en laderas de cerros. Una variante posterior, la de instalar 10.000 atrapanieblas, tampoco se cumplió: nunca se elaboró un plan de trabajo ni informes de seguimiento. De hecho, las pocas estructuras inauguradas en 2023 no fueron financiadas por la municipalidad, sino por organizaciones de la sociedad civil, como la ONG Peruanos Sin Agua.

López Aliaga también prometió que, bajo su gestión, se construirían teleféricos para distritos de Lima Norte. En marzo de 2025, la ATU declaró inviables los trazos de los teleféricos San Juan de Lurigancho (SJL)–Independencia y El Agustino, tras diez años de promesas heredadas de gestiones pasadas como la de Jorge Muñoz. Los estudios ya no avanzarán a expediente técnico ni a ejecución. Los obstáculos citados fueron la superposición con el proyecto del anillo vial periférico, los altos sobrecostos y que tres torres se ubicarían en terrenos del cuartel Los Barbones, catalogado como patrimonio nacional.

La recuperación de espacios públicos fue una promesa con resultados mixtos. Por un lado, se ejecutaron y entregaron varios parques nuevos o remodelados, como el Mateo Pumacahua (SJL), el Ignacio Cossio (La Victoria) y el Alameda Unión (Manchay), documentados en el sistema Infobras. Por otro, la llamada recuperación de espacios públicos para la Vía Expresa Sur derivó en la demolición de parques y losas deportivas ya existentes en distritos como Surco y Barranco, sin expediente técnico previo; basta ver el caso del parque Pléyades. Esto generó un fuerte rechazo de los vecinos y del entonces alcalde de Surco y hoy rival político, Carlos Bruce.

Para Alejandro Mejía, politólogo y profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el principal problema de López Aliaga ha sido pensar que el manejo de una institución como la MML es similar al manejo de una empresa privada.

"No ha contemplado que para promover proyectos en una institución pública hay que buscar financiamiento, considerar los plazos, expedientes técnicos, etc. A esto se suma el que se ha enfrentado constantemente con otras instituciones que son parte de la gobernanza de la ciudad, reflejando su estilo más autoritario y sin capacidad de generar consensos mínimos para promover iniciativas metropolitanas", indicó.

Mejía considera que antes de tener en cuenta perfiles técnicos idóneos, se debe realizar un diagnóstico de la situación económica y orgánica de la Municipalidad, con la finalidad de saber qué proyectos son viables de ejecutarse en cuatro años y que pueden dejarse encaminados: "Toda gestión necesita de expertos políticos y tecnócratas que conozcan de gestión metropolitana y generen consensos mínimos en beneficio de la ciudad, pero esto debe venir acompañado de una liderazgo estratégico y articulador, que delegue las decisiones administrativas en personas competentes y no en círculos basados en lealtades políticas", apuntó.

  • Rafael López Aliaga

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