Las empresas más grandes viven haciendo planes para diferentes escenarios. ¿Qué pasa si gana un gobierno con una plataforma anti-empresarial? ¿Qué sucede si el mercado mundial entra en crisis? ¿Qué pasa si ingresa un competidor más potente que nuestra empresa? Las decisiones de inversión se basan en entender lo que implican estos escenarios, qué espacio tenemos para mitigar los impactos y qué tan probable es que algunos de estos riesgos se materialicen en la marcha normal de nuestro negocio.

Por supuesto, no todos los negocios o sectores se ven impactados de la misma manera. El análisis debe ser específico para cada caso particular, pues puede ser que el 90% de nuestras ventas estén dirigidas al mercado doméstico o que la mezcla de insumos dependa fuertemente de cómo se comporte el tipo de cambio.

El clima es simplemente otra variable más que puede impactar positiva o negativamente a nuestra empresa. Imaginen lo extra que están vendiendo las heladerías o las embotelladoras de gaseosa o cerveza por este invierno que parece verano. Pero, del otro lado, hay empresas a las que el clima está poniendo contra las cuerdas. Pensemos en aquellas que producen frazadas o se especializan en ropa de invierno. Pensemos en las empresas de turismo que dependen de que los clientes puedan viajar para hacer uso de sus servicios. Nadie va a gastar dinero sabiendo que su lugar de vacaciones estará inundado, sin agua, o electricidad. Piense si su empresa se podría ver afectada severamente por el clima; me refiero a no poder pagar la planilla o sus deudas.

En esos casos, hace rato debería estar conversando con su asesor de seguros para entender cuál es la mejor cobertura para evitar que su empresa colapse durante la tormenta. La SBS acaba de publicar el reglamento de seguros paramétricos, una herramienta financiera muy bien diseñada para evitar que una catástrofe climática se transforme en una catástrofe financiera para su empresa. Los seguros paramétricos vinculan el pago de la cobertura a superar un parámetro climático predefinido. Por ejemplo, si mi negocio se puede ver seriamente afectado por el exceso de lluvias en un determinado territorio, buscaremos un seguro que pague un monto acorde si las precipitaciones superan ese umbral en un período de tiempo. Como vemos, corresponde actuar y protegerse hoy mismo. Mañana será tarde.

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