Guillermo Novellis puede caminar por Buenos Aires sin que nadie repare en él. El truco es sencillo: quitarse los lentes. Sin esas gafas oscuras que desde hace más de tres décadas acompañan a La Mosca Tse Tse, puede entrar a un negocio, pedir algo o mezclarse entre la gente como cualquier otro. A veces, dice, solo la voz termina delatándolo.
Todo cambia cuando vuelve a ponérselos. Entonces aparece el hombre de “Para no verte más”, “Yo te quiero dar” y tantos otros temas que atravesaron generaciones. Los lentes se convirtieron en parte del personaje, aunque nunca quiso que fueran una prisión. “A mí me da una libertad porque me permite ser quien soy, Guillermo, en todos los aspectos de mi vida”, explica.
Al comienzo de La Mosca incluso se habló de llevar ese misterio mucho más lejos. “En la banda pensamos en la posibilidad de crear un personaje que ocultara siempre su rostro y nunca apareciera sin gafas, algo parecido a Kiss. Pero yo no estaba dispuesto a hacer ese sacrificio ni a vivir recluido, tratando de evitar que relacionaran al Guillermo de la vida cotidiana con el personaje de los anteojos. Creo que el misterio provoca una gran fascinación en el público”, recuerda.
Los lentes quedaron, pero sin obligarlo a esconderse detrás de ellos. Ahora hay un detalle que lo divierte. Cada vez ve menos y, sobre el escenario, a veces tiene que levantárselos para leer o distinguir dónde termina la tarima. “Por ahora no me he caído nunca. Tengo muchas marcas de color naranja o fucsia para saber cuáles son los límites”, confiesa.
Con esos mismos lentes volverá al Perú este 26 de septiembre, cuando La Mosca Tse Tse se presente en el Iris Fest por la Alimentación.
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