Hay perros que terminan su plato en segundos y muchos creen que eso significa que tenían mucha hambre. Pero comer demasiado rápido no es una conducta que debamos pasar por alto.
Mira también:Al devorar el alimento, pueden tragar más aire, presentar gases, regurgitación o vómitos. Además, comer con ansiedad puede dificultar que disfruten del momento y, en algunos perros, favorecer que consuman más alimento del necesario.
Podemos ayudarlos dividiendo su ración diaria en varias comidas, usando comederos de alimentación lenta o juguetes que liberen el alimento poco a poco. También es importante que coman tranquilos, sin competir con otros animales de la casa.
Si este comportamiento aparece de pronto o viene acompañado de hambre excesiva, pérdida de peso, diarrea u otros cambios, conviene consultar al veterinario para descartar un problema de salud. Comer no debería ser una carrera. Enseñarles a hacerlo con calma también forma parte de cuidar su bienestar.
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