Cultural13 Sep 2026 | 3:24 hCozarinsky: literatura, viaje y memoria

Una buena manera de ingresar al mundo poliédrico del talentoso artista argentino Edgardo Cozarinsky es mediante Disparos en la oscuridad, libro de ensayos en donde rinde tributo a sus obsesiones creativas e intelectuales.

 

 

Edgardo Cozarinsky. Foto: LR.Foto del autorGabriel Ruiz OrtegaEscucharResumenCompartir

Muy pocas veces podemos toparnos con autores que no solo tienen alcance y valor en las parcelas creativas, sino que también lo tienen en el discurso reflexivo, en donde hacen uso de sus recursos usados en la ficción, como el saber mirar y oír, dejando ahora en el tapete un testimonio del acervo que sostiene y justifica el prestigio que han logrado como creadores. Esta es, pues, la impresión que me deja la lectura reciente, y algo tardía debo confesar, de Disparos en la oscuridad (Ediciones UDP) de Edgardo Cozarinsky (1939-2024).

Perderíamos el tiempo en calificar a Cozarinsky. Su campo de acción creativa es tan disímil que tratar de definirlo en sí mismo nos puede llevar a una tarea tediosa, ya sea si lo catalogamos como cineasta o narrador, guionista o dramaturgo, cuando lo cierto es que hay que ver a Cozarinsky como una esponja inquieta, una esponja que ha ido macerando su mirada, mirada que ha ido definiendo la morfología de su estilo, que no es más que su biografía artística. Si un cimiento tiene la ficción y la no ficción de este autor como escritor, ese cimiento es la tersura y claridad de su escritura. 

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"Disparos en la oscuridad" (Ediciones UDP). Imagen: Difusión.

"Disparos en la oscuridad" (Ediciones UDP). Imagen: Difusión.

La presente publicación presenta una selección de sus ensayos y artículos realizada por Ernesto Montequin. Esta muestra nos entrega a un Cozarinsky en estado de gracia, en la que somos testigos de sus intereses intelectuales, literarios y políticos. A diferencia de otros escritores de línea política que buscan el aplauso rápido con frases hechas, él se apoya en la sugerencia. Esto se nota en cómo analiza la historia a través de pequeños detalles cotidianos. Así, no distrae al lector de su verdadero objetivo: llevarlo a un asombro extraño, ajeno y lejano a las estrategias del efectismo. Por este motivo, estos textos ejercen un poder, una especie de hechizo, que conecta con el lector por medio de una aparente sencillez, la cual, sin más rodeos, es por demás difícil de lograr. Cozarinsky conecta con la médula emocional del lector, sin apelar al exhibicionismo barato de sabiduría. Por ejemplo, cuando nos habla de Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo, se siente su intención de compartir conocimiento. No por nada, Cozarinsky empezó su trayectoria literaria, en ficción, a una edad avanzada, a los sesenta años, hecho que no debe ser tomado en menos, con mayor razón habiendo sido un autor muy prolífico. Este supuesto y tardío arranque literario habría que subrayarlo, no engañarnos con la facilidad argumentativa que deparan los supuestos, porque el hecho de que haya empezado a publicar tarde no quiere decir que antes de hacerlo no haya tenido una comunión con el ejercicio literario. Es por eso que este autor la rompe, tanto en ficción como en no ficción. En este caso, Cozarinsky, desde la experiencia de vida adquirida, se nos presenta como una voz que exhibe sabiduría y serenidad. Estas virtudes las administra por medio de la digresión y de una actitud inquieta que lo lleva al centro del ensayo: la especulación, que conduce al lector a su antojo hasta los instantes de revelación que irradian sus textos. Las páginas dedicadas a los viajes, a saber, son un evidente ejemplo de que el verdadero viaje es el interior, en donde habita el asombro.

Si tuviéramos que hermanar a esta publicación, habría que hacerlo con El arte de la fuga de Sergio Pitol. Es decir, palabras mayores. Pero a diferencia del inolvidable mexicano, la escritura del argentino, nutrida de la crónica y el ensayo, es más tersa y más rica en información para el lector interesado. Parece que Cozarinsky publicó este libro para voraces.

 

 

Dato:

 

 

Cine. Edgardo Cozarinsky dirigió alrededor de 20 películas a lo largo de su carrera, combinando largometrajes de ficción, documentales y ensayos cinematográficos.

La publicación. Disponible en plataformas.

 

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