Después de la “tormenta”, la economía de Perú podría encontrar una nueva forma de dinamismo. La normalización tras El Niño abriría espacio para que el país crezca alrededor de 6% de manera sostenida y no solo por el efecto estadístico de una recuperación.
Así lo resaltó Carlos Prieto, gerente del área de Estudios Económicos del Banco de Crédito del Perú (BCP), durante la presentación del último reporte trimestral.
El aval macroeconómico
Según el especialista, el promedio de crecimiento histórico de largo plazo del Perú, a excepción de la década de los 80, es de 4.2%. Ante las condiciones actuales, el país tiene la capacidad de crecer aproximadamente dos puntos porcentuales por encima de su tendencia, lo que lo situaría en torno al 6%.
El respaldo que lo explica es que el Perú atraviesa un segundo boom de commodities, con precios récord de exportación, especialmente en cobre y oro.
En esa línea, la demanda de cobre impulsada por la inversión en inteligencia artificial sostendrá estos precios elevados.
El vocero recuerda también que, en el pasado, cuando coincidieron altos términos de intercambio, atracción de inversión privada e impulso a la inversión pública, el Perú fue capaz de crecer a tasas cercanas al 6%. Indica que esto ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial.
“Cuando hablo del 6%, no hablo solamente de un rebote, sino estoy de que están dadas las condiciones para un crecimiento sostenido del 6%, que ya se ha dado en el pasado, en condiciones de altos términos de intercambio”, señala.
Para Prieto, un crecimiento al 6% permitiría reactivar el incremento de los salarios, con lo cual más de 3 millones de peruanos dejarían la pobreza en un mediano plazo.

Condiciones en fila
Con el objetivo de aprovechar este escenario favorable y evitar perder la carrera frente a países vecinos como Chile o Argentina, Prieto plantea tres pilares indispensables.
El primero es la promoción de la inversión privada, mantenerla es clave para que este factor siga creciendo a tasas de dos dígitos, sobre todo luego de haber alcanzado un 18% en el segundo trimestre.
El segundo es el impulso de infraestructura transformacional vinculada con la calidad del gasto público. Afirma que en la última década ha habido un deterioro sustancial en dos sectores: educación y salud. Se ha producido una “explosión” en los presupuestos del Estado y en la planilla pública, pero esto no se ha traducido en mejores servicios para la ciudadanía.
No ha habido mejoras en rendimiento escolar, evidenciado en la prueba Pisa, ni en indicadores como la desnutrición infantil.
El tercero es el destrabe de proyectos e infraestructura. el vocero precisa que no se debe esperar a que pase El Niño para movilizar proyectos demorados por años o décadas. Algunos de ellos son, por ejemplo, el proyecto Conga, la ampliación de la Línea 1 del Metro, el ducto de Camisea, Chavimochic y Majes Siguas
Sumado a ello, indica un elemento transversal: la desregulación urgente de la tramitología y burocracia excesiva. Menciona, así, que obtener un permiso de construcción en Perú toma 180 días frente a solo 1 día en las economías más eficientes.
Insiste, finalmente, en que no se puede esperar a que pase El Niño para comenzar a actuar. “Dado que hemos perdido por lo menos 10 años en este quinquenio, tenemos que avanzar no como cinco, sino como 15 años para intentar recuperar el tiempo perdido”, concluye.
SOBRE EL AUTORRedactora de Economía en Gestión. Periodista nacida en Piura, con ocho años de trayectoria profesional y experiencia en edición y corrección de textos.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta