A cuarenta años de su muerte, Flor Pucarina vuelve por la pantalla grande convertida en un mito viviente de la música andina. La artista, símbolo de la identidad migrante en Lima, quien superó la marginación social y la discriminación de la industria discográfica de la época, es el hilo conductor de “Flor Pucarina, rebelde hasta los huesos”; documental de Geraldine Zuasnabar que reafirma la grandeza y legado de la cantante.

“Nací y crecí en Huancayo, pero tuve que instalarme en Lima para estudiar en la universidad, al volverme migrante por unos años, sentí una profunda nostalgia que me llevó a conectarme con Flor Pucarina, quien siempre fue mi estrella y cantante favorita. Vivir en carne propia lo que significa ser migrante en la capital me abrió la posibilidad y el sueño de hacer una película sobre ella. Flor no solo es un ícono en Huancayo, sino que su historia encierra una enorme riqueza”, dice la cineasta Geraldine Zuasnabar.

¿Cómo manejaste esa delgada línea entre la realidad y el mito que envuelve la vida de Flor Pucarina?

Al principio, siendo joven e ingenua, mi meta era buscar la verdad. Sin embargo, con el tiempo comprendí que Flor Pucarina vive de maneras muy diversas en la memoria y los corazones de quienes la conocieron, existiendo una mezcla fascinante de ficción, realidad y recuerdo a su alrededor. La motivación de entender su dimensión real se agudizó en 2017, cuando un periodista publicó una nota sumamente amarillista y misógina. Aunque ese artículo decía algunas verdades que chocaron a la sociedad conservadora de Huancayo, mi intención no era abordar al personaje desde el morbo, sino rescatar su dimensión con dignidad y respeto.

¿Cuáles fueron los puntos en común que encontraste sobre su temperamento y cómo crees que las dificultades de la migración moldearon su arte?

Todos los testimonios coinciden en que era una mujer de una personalidad sumamente fuerte que no se doblegaba ante nadie. Ese carácter se fue forjando con el tiempo, y tras superar duras pruebas al migrar a Lima, donde vivió en la Parada, un entorno precarizado y difícil, que enriqueció profundamente su manera de crear, interpretar y componer.

"La investigación me permitió conocer el lado más humano de Flor Pucarina, descubriendo que en ese entorno tan duro ella también podía llegar a ser violenta o arrogante", dice Geraldine Zuasnabar. Foto: César Bueno/GEC
"La investigación me permitió conocer el lado más humano de Flor Pucarina, descubriendo que en ese entorno tan duro ella también podía llegar a ser violenta o arrogante", dice Geraldine Zuasnabar. Foto: César Bueno/GEC

¿Y qué preconcepciones tenías sobre su imagen que luego se alejaron de la realidad, o qué aspectos te sorprendieron más durante el proceso de investigación?

Como fan, uno tiende a romantizar y glorificar a sus artistas, sin embargo, la investigación me permitió conocer su lado más humano, descubriendo que en ese entorno tan duro ella también podía llegar a ser violenta o arrogante. Además, me pareció fascinante ver su capacidad para reírse de las adversidades y de sus oponentes, algo crucial para una mujer que, por su fuerte carácter en aquellos años, tuvo que lidiar con muchísimos críticos.

Ella representa a esa artista andina migrante que logra el respeto de la industria musical capitalina.

Esa fue su primera gran revolución, ya que al principio las discográficas no tenían interés en grabar música andina; fue una dura batalla que dieron ella y otros grandes como el Jilguero del Huascarán, Pastorita Huaracina, entre otras. Ganar ese espacio fue un hito histórico, y más aún para una mujer en una sociedad machista que favorecía a los artistas masculinos.. Ella rompió esquemas de éxito al vender más de un millón de copias del tema Ayrampito, superando récords en una época en la que bandas como los Rolling Stones eran el furor de la juventud limeña.

¿Qué otros descubrimientos te sorprendieron en tu proceso de investigación? Fue algo súper loco descubrir, por ejemplo, a través de recortes de periódicos de la época, que Julio Iglesias la conoció y quedó completamente fascinado con ella. . Al hacer este trabajo de investigación, recién una se vuelve consciente de todo lo que ella significa. No solo como figura individual, sino por todo su tejido colectivo: con ella, los bordadores empezaron a tener muchísimo éxito, al igual que los compositores; realmente se generó una industria que no existía.

¿De todas las canciones de Flor Pucarina, cuál dirías que refleja mejor lo que ella era?

Ay, es difícil escoger! Pero creo que “Corazón de piedra” y “Sola, siempre sola”. “Corazón de piedra” habla mucho de esa tristeza profunda y de la desigualdad social, con versos como “me muero de inmensa tristeza mientras que tú vives en medio de lujos y de halagos”. En general, todas sus canciones son hermosas y transmiten un gran sentimiento.

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