Una familia de Castillo Grande, en la provincia de Leoncio Prado, Huánuco, encontró una alternativa para dedicarse a la crianza de peces sin contar con grandes extensiones de terreno ni abundante agua. Por eso, en el patio de su vivienda, ubicada a pocas cuadras de la plaza de armas del distrito, instaló más de diez geotanques. Actualmente, estos geotanques producen más de 10 toneladas de pescado al año.

La experiencia pertenece a Industria Acuícola El Mono Pescador SAC, emprendimiento familiar que comenzó hace unos cinco años y que cría paiche, tilapia, paco y gamitana para abastecer al mercado local. También proveen a consumidores y restaurantes.

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La iniciativa utiliza un sistema conocido como Biofloc, que permite mantener y reutilizar el agua durante la crianza mediante procesos naturales. Esta alternativa reduce la necesidad de renovar constantemente el agua y permite aprovechar espacios pequeños para desarrollar la actividad acuícola.

Una solución para producir en poco espacio y con menos agua

El biólogo Glauco Valdivieso Arenas, especialista acuícola de Devida, explicó que la experiencia nació frente a dos dificultades concretas: la falta de terrenos adecuados y la disponibilidad limitada de agua. “La necesidad es la madre de la innovación”, señaló al destacar la adaptación del emprendimiento.

Según Valdivieso, un espacio de entre 300 y 400 metros cuadrados puede alcanzar una producción anual superior a 10 toneladas de pescado. Esta capacidad convierte a los geotanques en una opción para pequeños productores que no cuentan con grandes áreas para instalar una piscigranja tradicional.

El sistema también permite criar paiche, una especie amazónica que muestra una buena adaptación a estos espacios. En uno de los módulos del emprendimiento, los productores manejan alrededor de 200 ejemplares en un área de 38 metros cuadrados.

La disponibilidad de agua también llevó a la familia a buscar nuevas formas de manejar el recurso. Por eso, el emprendimiento utiliza agua de pozo y, ante una temporada de fuerte estiaje que redujo su disponibilidad, comenzó a aplicar métodos para conservarla durante periodos más prolongados.

Actualmente, estos geotanques producen más de 10 toneladas de pescado al año. (Foto: Inforegión)

De piscinas para niños a una producción comercial

El Mono Pescador no comenzó con los actuales geotanques. José Luis Pinedo, gerente de la empresa, contó que inicialmente alquilaban un estanque fuera de la ciudad. Sin embargo, el traslado constante dificultaba el cuidado de los peces y ocasionaba pérdidas.

Ante esa situación, la familia empezó a probar con piscinas portátiles para niños. Allí experimentaron con el tratamiento del agua y el uso de productos que ayudaban a mantenerla en mejores condiciones.

Con el tiempo, esas primeras pruebas dieron paso a un sistema más desarrollado. “No es de la noche a la mañana, sino a través del tiempo, a través de las experiencias”, explicó Pinedo sobre el proceso. Así se consolidó su modelo de producción.

El emprendimiento también utiliza plantas acuáticas para aprovechar algunos nutrientes presentes en el agua. La lenteja de agua, por ejemplo, puede servir como parte de la alimentación de los peces y ayudar a reducir el consumo de alimento comercial.

Según Valdivieso, un espacio de entre 300 y 400 metros cuadrados puede alcanzar una producción anual superior a 10 toneladas de pescado. (Foto: Inforegión)

Una experiencia que despierta interés en otras regiones

Para Devida, esta experiencia puede convertirse en una alternativa para productores que enfrentan dificultades por la escasez de agua o la falta de terrenos amplios. La institución viene brindando asistencia técnica al emprendimiento y promoviendo que otros productores conozcan el sistema.

El interés ya llegó desde otras regiones. Productores y visitantes de Ucayali, San Martín, Puno y Cusco, principalmente de sus zonas amazónicas, llegaron a Castillo Grande para conocer el funcionamiento de los geotanques. Además, evalúan la posibilidad de aplicar el modelo en sus propias localidades.

Mientras tanto, la demanda también acompaña el crecimiento del emprendimiento. Pinedo señaló que el consumo de pescado viene aumentando y que el paiche concentra buena parte de la demanda. La empresa comercializa sus productos directamente a consumidores y restaurantes, y también ha encontrado mayor aceptación para el paiche en presentación de filete fresco.

Lo que comenzó como una solución familiar ante la falta de terreno, agua y tiempo se convirtió en una experiencia productiva. Así se demuestra que la crianza de peces también puede desarrollarse dentro de una zona urbana. Desde el patio de una vivienda en Castillo Grande, El Mono Pescador muestra una alternativa que combina producción, ahorro de espacio y un uso más eficiente del agua.

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