Acercarse a un lobo marino para conseguir una mejor fotografía, nadar junto a una tortuga o aproximar demasiado una embarcación a un grupo de aves puede terminar alterando el comportamiento de los animales. Para reducir estos impactos, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) aprobó los “Criterios técnicos para la observación e interacción recreativa con fauna silvestre marina en su hábitat natural”, mediante la Resolución de Dirección Ejecutiva N.° D000182-2026-MIDAGRI-SERFOR-DE. La propuesta había sido publicada en noviembre de 2025 para recibir comentarios y aportes antes de llegar a su versión final.

El documento comprende a diferentes grupos de aves marinas, tortugas marinas, lobos marinos y nutrias marinas. Entre ellas figuran pingüinos, pelícanos, cormoranes, piqueros y albatros; cinco especies de tortugas, como la verde, carey y laúd; además del gato marino o nutria marina, el lobo chusco y los lobos finos.

Nota relacionada

Huevos abandonados, pichones sin sus padres y colonias casi vacías: El Niño agrava la crisis del pingüino de Humboldt y amenaza una población que ya venía disminuyendo

El riesgo no está únicamente en cuántos pingüinos se pierden durante un evento El Niño. También importa cuántos quedan después para reproducirse y cuánto tiempo tendrán antes del siguiente. (Composición: Inforegión)

Si el avistamiento es desde una embarcación, ¿qué distancia debes mantener?

Una de las principales referencias para quienes realizan recorridos en el mar es la regla de los 30 metros. Esa es la distancia mínima que debe mantenerse respecto del ejemplar más cercano durante la observación desde embarcaciones de aves marinas, tortugas, lobos marinos y nutrias. El acercamiento debe efectuarse a una velocidad máxima de 4 nudos y solo pueden permanecer dos embarcaciones al mismo tiempo en la zona de precaución; las demás deben esperar a más de 100 metros. En el caso del pingüino de Humboldt, la distancia mínima aumenta a 60 metros.

Para las aves marinas, la observación desde el mar debe hacerse únicamente durante el día y sin generar sonidos o movimientos bruscos. El tiempo máximo por punto es de 20 minutos y se debe evitar el acercamiento a áreas de reproducción o muda. Tampoco está permitido nadar o bucear para interactuar con estas aves, ni tocarlas, alimentarlas o ahuyentarlas.

Con las tortugas marinas también se deben respetar 30 metros durante el avistamiento desde una embarcación. Al aproximarse, la nave no debe superar los cuatro nudos y posteriormente el motor debe colocarse en neutro. Si una tortuga se acerca por iniciativa propia, las personas deben permitirle desplazarse libremente, sin tocarla ni realizar acciones que modifiquen su comportamiento.

Una de las principales referencias para quienes realizan recorridos en el mar es la regla de los 30 metros. (Foto: Serfor)

Tortugas: cómo observarlas en playas y qué cambia si vas a nadar

Las precauciones aumentan en las playas de anidación. Allí debe mantenerse una distancia mínima de 10 metros de las áreas donde se encuentran los nidos y la observación del desove, los huevos o la eclosión no puede superar los 15 minutos. Además, no se deben utilizar vehículos motorizados, acampar, encender fogatas ni llevar mascotas a estas zonas, debido al riesgo de alterar el hábitat.

Otro cuidado importante tiene que ver con la luz. Los criterios señalan que debe evitarse iluminar la playa porque las luces pueden desorientar tanto a las tortugas adultas como a sus crías. Durante la noche se recomienda utilizar ropa oscura y, si se toman fotografías después del desove o de la eclosión de los huevos, estas deben realizarse sin flash y sin luz blanca. Tampoco se debe obstaculizar el recorrido de una tortuga que se dirige hacia el mar o sale de él.

Las tortugas son, además, el único grupo contemplado por estos criterios con el que se permite una interacción recreativa mediante nado o buceo. Incluso en ese caso no se las puede tocar. En un espacio de 50 metros cuadrados pueden permanecer hasta 10 personas, siempre respetando una separación mínima de tres metros del ejemplar más próximo, y la actividad no debe superar los 15 minutos. Si la tortuga se acerca, el nadador debe permanecer en su lugar y permitir que continúe su desplazamiento.

Lobos marinos y nutrias: observar sí, nadar con ellos no

En el caso de los lobos marinos y nutrias marinas, los criterios no contemplan el nado ni el buceo junto a los animales. Desde embarcaciones debe mantenerse una distancia mínima de 30 metros, con un máximo de dos naves en la zona de observación y por un periodo que no exceda los 20 minutos. Además, no debe realizarse esta actividad frente a zonas reproductivas, de alumbramiento o donde haya crías de hasta tres meses. Desde tierra, si los animales se desplazan cerca de los puntos de observación, la distancia mínima es de 60 metros.

Pero respetar los metros establecidos no es suficiente: también hay que observar cómo reaccionan los animales. Alejarse repentinamente, cambiar de dirección, abandonar un lugar de descanso, aumentar la vigilancia, realizar buceos prolongados, agruparse de manera inusual o emitir vocalizaciones estridentes son algunas de las señales que pueden indicar perturbación. Frente a estas respuestas, la actividad debe detenerse y los observadores deben retirarse lentamente.

Para las aves marinas, la observación desde el mar debe hacerse únicamente durante el día y sin generar sonidos o movimientos bruscos. (Foto: Serfor)

Los criterios también dejan claro qué conductas no forman parte de un avistamiento responsable: tocar, perseguir, acosar, alimentar o atraer a los animales, ya sea con comida, sonidos u otros medios. La observación tampoco comprende el uso de motos acuáticas, drones u otros equipos similares cuando estos puedan alterar el comportamiento de la fauna. El principio es que el acercamiento permita ver a los animales sin provocar que cambien lo que estaban haciendo antes de la llegada de las personas.

Para el Serfor, estas disposiciones buscan que la experiencia de observar fauna marina no termine convirtiéndose en una fuente de estrés o riesgo. Los criterios servirán para orientar estas actividades y deberán ser considerados por las autoridades públicas relacionadas con ellas fuera de las Áreas Naturales Protegidas, dentro de sus respectivas competencias. “Una interacción inadecuada puede generar estrés, y exponer tanto a los animales como a las personas a situaciones de riesgo”, explicó Lady Amaro, especialista en fauna silvestre marino costera del Serfor.

Leer artículo completo en inforegion.pe →