Durante el desarrollo del III Congreso Nacional de Áreas de Conservación Regional, el biólogo Mirbel Alberto Epiquién Rivera, Director General de Diversidad Biológica del Ministerio del Ambiente (MINAM), presentó un diagnóstico sobre las amenazas que enfrenta el patrimonio natural del Perú y las estrategias implementadas desde el Ejecutivo para mitigarlas. Su ponencia, titulada «Perspectivas nacionales para la gestión de amenazas de la biodiversidad», destacó la necesidad de alinear la conservación con los objetivos de desarrollo sostenible del país.
Las cinco amenazas a la biodiversidad peruana
Epiquién inició su intervención recordando el orgullo que sienten los peruanos por sus paisajes, ecosistemas y biodiversidad. Sin embargo, advirtió que este patrimonio enfrenta peligros latentes. Tras un análisis realizado por el MINAM en 2024, se identificaron cinco grandes amenazas:
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- Cambio de uso del suelo: Afectando tanto ecosistemas terrestres como ambientes acuáticos.
- Variación climática: Impactos derivados de alteraciones en temperatura y precipitaciones (cambio climático).
- Contaminación de los ecosistemas.
- Inadecuado manejo de la biodiversidad.
- Gobernanza débil.
En respuesta a este diagnóstico, se formuló la Estrategia Nacional de Diversidad Biológica, aprobada en 2024. Esta estrategia transforma las amenazas en cinco grandes objetivos nacionales, desglosados en 29 metas y 143 acciones específicas proyectadas hacia el año 2030.
El reto del 30×30 y la restauración ecológica
El funcionario subrayó dos metas emblemáticas para el 2030. La primera es la meta 30×30, que busca tener el 30% del territorio nacional bajo alguna categoría de conservación. La segunda es la restauración de áreas degradadas.
Epiquién destacó que de los 18 millones de hectáreas degradadas, la meta nacional es recuperar 3.2 millones de hectáreas para el 2030. No obstante, reconoció que el avance es un desafío monumental, pues hasta la fecha los reportes indican que poco menos de medio millón de hectáreas se encuentran en algún proceso de restauración. «La meta todavía nos queda larga. De ahí la necesidad de articular esfuerzos», enfatizó.
Para avanzar en este frente, el MINAM viene reportando y promoviendo las OMEC (Otras Medidas Efectivas de Conservación basadas en áreas), contando ya con 16 OMEC reportadas. Además, se está desarrollando una hoja de ruta de restauración y una cartera de inversiones orientada a la recuperación de ecosistemas que estará lista para fin de año.

Inversión pública histórica para recuperar especies amenazadas
Uno de los puntos más destacados de la exposición fue el giro en la política de financiamiento del Estado peruano. Epiquién destacó que el MINAM está asumiendo la responsabilidad directa de la conservación mediante Proyectos de Inversión Pública (PIP), reduciendo la dependencia exclusiva de la cooperación internacional.
Actualmente, el Estado ejecuta inversiones para recuperar especies amenazadas:
- Suri: Inversión de 14 millones de soles.
- Tapir andino (norte del país): Inversión de 11 millones de soles.
- Pava aliblanca: Proyecto ya ejecutado con una inversión superior a los 3 millones de soles.
Adicionalmente, se encuentran en formulación proyectos de inversión para el oso andino, así como estudios base para el guanaco y la taruca. «Es recursos públicos recuperando biodiversidad. Esto nos diferencia de lo que está pasando en otras regiones… el Estado poniendo plata para poder gestionar su inversión», remarcó Epiquién.
Cooperación internacional y el valor de la biodiversidad
Si bien el Estado asume un rol protagónico en la inversión, el MINAM mantiene un trabajo articulado con la cooperación internacional a través de fondos del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y agencias como la cooperación alemana. Entre los proyectos en marcha o en fase de convocatoria se encuentran:
- Proyectos en los bosques secos del norte.
- Intervenciones en la Amazonía (Junín, Ucayali y la cuenca del Putumayo en Loreto).
- Un proyecto regional sobre polinizadores (involucrando a México, Costa Rica, Brasil y Paraguay).
- El megaproyecto «Corredor Norte» (desde Piura hasta la cuenca del Pastaza en Loreto), con una inversión del GEF de 12 millones de dólares para seis años, el cual integrará a las Áreas de Conservación Regional de la zona.
El Director General concluyó su ponencia haciendo un llamado a valorar la biodiversidad en su sentido más amplio, no solo económico, sino cultural y social, como pilar fundamental para gestionar las amenazas. «Tenemos que conocer de qué se trata esa biodiversidad, tenemos que protegerlo, tenemos que recuperarlo, tenemos que manejarlo y sobre todo tengo que querer a la naturaleza», finalizó.
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