En medio de la vorágine de una productora de televisión y cine, donde hombres corren con una cámara en mano, cables o se ve una maquilladora concentrada y una vestuarista inquieta, ella camina tranquila, con la frente levantada y una sonrisa medida. Karina Jordán está lista para su reencuentro con la ‘pantalla chica’ y sabe que dar una entrevista es parte de ir presentando la nueva telenovela llamada ‘La vida que me robaste’, donde es la protagonista.
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Se ha sentado sobre una banca de un parque creado en este mundo de ficción en el que estamos y por donde desfilarán, con sus diversas ocupaciones, todos esos artistas que usted ve cada día por la TV.
Los actores leen hojas de hojas, son sus guiones...
Soy una lectora empedernida. Soy embajadora de ‘Tinta Club del Libro’, que es un formato que invita a la gente a reconectar con la lectura.
En estos tiempos es tarea complicada.
Estos aparatitos (coge su celular), de los cuales somos ‘esclavos’, nos quitan mucho tiempo.
¿La última obra que has leído?
‘Memorias de una limeña’ de Alonso Cueto y me invitó a ser la presentadora de su novela.
Es uno de los grandes que nos quedan.
Después de la partida de Mario Vargas Llosa, es el escritor más longevo.
¿Y a ti no te dan ganas de hacerlo?
Escribo para mí, de manera terapéutica.
¿Y a quién se lo muestras?
A nadie. Lo tengo en un cuaderno que reviso cuando acaba el año.
O sea, quien lo lea sabrá tus más ocultos secretos.
No. Porque lo quemo cada vez que acaba diciembre.
Has interpretado muchos papeles, pero una vez te vi haciendo de una chica palomilla. ¿Tienes calle?
He crecido en la avenida Mariano Cornejo, entre Pueblo Libre y Breña. Soy de la generación en que la mamá te decía: “Cuando anochezca, entras a la casa”.
Todo cambió...
Ahora los chicos tienen barrios virtuales. No se ven, no se encuentran ni conversan. Juegan desde su cuarto porque sus amigos están en línea.
¿Eso es malo?
No socializan y eso es dañino para la sociedad.
¿Tu aporte?
Dicto clases a adolescentes y jóvenes para que se encuentren, dialoguen y jueguen.

Estuviste radicando en Europa y allá cómo se trabaja ese tema...
Viví 4 años en Alemania y los chicos van a los bosques y se embarran, y la maestra se aparece con una manguera y los moja, y eso que están bajo cero.
¿Y eso?
Ellos aseguran que de esa forma hacen trabajar el sistema inmunológico contra el frío.
¿Qué más te sorprendió?
En el horario escolar no había ningún niño en la calle. Si eso ocurre, la madre puede ir presa.
¿Y cómo lo aplicamos acá?
Como lo hicieron cuando se anunció que quien no se abrochaba el cinturón de seguridad iba a recibir una multa bien alta.
¿Te dieron ganas de quedarte por allá?
Sí, pero al mismo tiempo sabía que mi casa es el Perú.
¿Fue difícil regresar?
Como no hablaba el alemán fluido, no podía trabajar y, además, mi actriz que llevo dentro me pedía volver.
¿Entonces?
Se acabó el contrato de mi esposo y volvimos. Mi papá tiene 74 años, mi mamá ya va a llegar a los 70. Quiero verlos envejecer.
¿Crees que hay algo más después de la muerte?
Ojalá.
¿Otra vez actriz?
Claro que sí.
¿Eres titulada?
Tengo el diploma de la Universidad Católica, aunque ahora hay cuatro universidades que te dan el título a nombre de la nación.
¿Para ser artista hay que ser vanidosa?
Hay algo, porque trabajas para que te miren.
¿Te sientes linda?
No existe ninguna mujer que se mire al espejo y se sienta completamente bien.
¡¿Alguna vez te has visto fea?!
Sí, y eso es porque siempre están diciendo que algo nos falta y venden esas cosas para corregir lo que crees que se ve mal en ti.
Eso es cierto...
Siempre ponen en el mercado productos para evitar envejecer o que bajen los kilos.
¿Y cuándo dejaste de consumir todo eso?
A partir de los 30 me pregunté si realmente necesitaba todo eso. Vivir en Alemania también fue una influencia muy importante.
¿Por qué?
Tenía una chaqueta para la lluvia, que era hermosa, pero vi de otros colores, muy lindas.
Sigue...
Quería comprarme otra y mi amiga me aconsejó: ‘Si no necesitas, ¿para qué tener otra’. Es que allá hay mucho negocio circular, compran ropa de segunda mano.

Y mira qué plata tienen...
Allá nadie te critica: ‘Cómo vas a usar ropa que otro ya la usó’.
Y ahora, ¿cuántos jeans tienes?
Con el que llevo puesto, tres.
¿Solo esa cantidad?
En la novela voy a tener más ropa de la que tengo en la vida real, ja, ja.
¿Zapatillas?
Tengo 6 pares y todas las uso. Miro a las chicas de las redes y muestran que tienen 50, 60 pares y pregunto para qué tanto.
Eres muy práctica.
Uso una mochila (muestra la que lleva) que me dieron por canje hace años y me dura.
¿Y dónde compras tus trapos?
En esas ventas de garaje y pon que uno de ellos es ‘Querido Hábito’. Un lugar recomendable.
¿Algo más?
Me gusta la banalidad del spa, ja, ja. Pero no voy siempre.
¿Cómo llevas la presión de que aún no eres mamá?
Cuando tenga 40, me preguntan eso.
¿Quieres serlo?
Decidí dejárselo al universo.
¿O sea?
Con mi esposo vivimos de manera abierta a la creación de una nueva vida. Vamos a ver qué ocurre.
¿Has congelado tus óvulos?
Lo intenté, pero no funcionó. Es un proceso durísimo para algunas. Porque hay una sobreestimulación hormonal y eso puede ser un bombazo para la persona. Y esto me da pie a decirte algo.
Adelante...
Incluso en la novela, quien hace de mi hermana busca desesperada una maternidad que no se le da y todo eso influye en su salud mental, y es bueno que se haya tocado el tema, porque casi nadie lo habla.
Ahí, en la ficción, vives una injusticia...
Sí, y en la vida me parece injusto que la gente pase horas de horas en un transporte público por el tráfico que nadie arregla.
¿Qué más?
Que suban con miedo a un microbús porque un loco le pegue un tiro al chofer porque no pagó cupo.
Es fuerte todo lo que mencionas...
Que alguien se muera de peritonitis porque no hay una posta en un centro poblado o que haya niños con anemia.
¿Tu mayor acto de valentía?
No tirarme para atrás pese a las dificultades.
¿Qué tipo de gente te gusta que te rodee?
La que rompe el molde, que quiere ser diferente.
Gracias por estas confesiones...
Un gusto conocerlos y ya saben, después de ‘Al fondo hay sitio’ y desde este martes empieza ‘La vida que me robaste’, por América televisión. Un abrazo a todos.
Me quedo con el perfil de sus últimas respuestas, repaso sus éxitos y me traslado a una sentencia que dio Charly García en uno de sus temas, cuando integraba Sui Generis: “La mediocridad para algunos es normal, la locura es poder ver más allá”.
El verdadero éxito consiste en ser quien tú deseas ser. Karina Jordán, después de varios años, vuelve a la televisión peruana y, obviamente, está más madura, sabia y segura de lo que quiere. No apela a las respuestas políticamente correctas, sino a las que le nacen desde su interior.

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