Ubicado en el céntrico Portal de San Agustín, justo frente a la plaza de Armas, el estudio de los hermanos Carlos y Miguel Vargas funcionaba como el epicentro cultural de la ciudad de Arequipa a inicios del siglo XX. De ambos artistas conocemos bien sus fascinantes nocturnos, así como sus lúdicos y desinhibidos retratos femeninos, fiel reflejo de una sociedad moderna en transición.
Por su parte, Enrique Macías no tuvo un estudio propio. Trabajó como hábil asistente de los hermanos Vargas y, siendo pintor de formación, más que situarse tras la cámara se dedicaba al fino retoque de las imágenes. Manejaba la técnica del claroscuro de forma parecida a la de su célebre contemporáneo, el puneño Martín Chambi. Además del trabajo en el taller, colaboró como reportero gráfico para las fundamentales revistas “Variedades” y “Mundial”. Por desgracia, su vida se cortó de forma prematura al morir a los 27 años, en Río de Janeiro.
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