Agustín Lizárraga, agricultor cusqueño, alcanzó Machu Picchu en 1902 y dejó su firma en el Templo de las Tres Ventanas. Eso evidenció su llegada antes que Bingham.
- El marinero que naufragó solo en el Atlántico y sobrevivió 76 días en una balsa de 1,8 metros: nadie sabía que estaba perdido
- Una familia dejó su casa en Canadá, compró un resort abandonado cerca de Cuba por US$4,8 millones y lo convirtió en un gran paraíso tropical
Jennifer ValquiEscucharResumenCompartirHiram Bingham popularizó Machu Picchu globalmente en 1911, pero nunca fue su descubridor original. Pobladores locales habitaban las inmediaciones y múltiples viajeros exploraron la ciudadela inca previamente. De hecho, la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco confirma los arribos previos del explorador alemán Augusto Berns y del agricultor peruano Agustín Lizárraga.
La evidencia más contundente permanece en un registro fotográfico de la expedición de Yale. La captura muestra una firma a carbón sobre el Templo de las Tres Ventanas con el apellido Lizárraga y la fecha 1902. Aunque la marca resultó removida del muro, la toma retratada junto a los apuntes del profesor estadounidense inmortalizó el acontecimiento. Como destacó el exdirector del santuario arqueológico, Fernando Astete, a la Agencia Andina: "Ese documento gráfico prueba que el hacendado cusqueño llegó nueve años antes que el académico norteamericano".
TE RECOMENDAMOS
LIMPIEZA ENERGÉTICA: ¿CÓMO SABER SI NECESITAS UNA? | ASTROMOOD CON JHAN SANDOVAL

¿Cómo llegaron Agustín Lizárraga e Hiram Bingham a Machu Picchu?
El 14 de julio de 1902, el agricultor cusqueño Agustín Lizárraga alcanzó la ciudadela inca junto a Enrique Palma, Gabino Sánchez y Toribio Recharte. El grupo partió desde la hacienda Collpani con el propósito de hallar terrenos agrícolas. Al encontrar las estructuras cubiertas por la vegetación, el pionero grabó su apellido y la fecha sobre una piedra del Templo de las Tres Ventanas como prueba de su travesía.

Inscripción en carbón de Lizárraga "A. Lizárraga 1902" en la ventana central del Templo de las Tres Ventanas. Foto: El Debate
La presencia local continuó durante los años siguientes mediante familias como las de Recharte y Anacleto Álvarez, quienes cultivaban cerca de las ruinas. Por ello, la historia descarta el hallazgo de un sitio abandonado. "Machu Picchu nunca estuvo perdida, había gente que la habitaba", sostuvo Fernando Astete sobre el poblamiento constante previo a la expedición estadounidense.
El 24 de julio de 1911, Hiram Bingham arribó al valle del Urubamba en busca de Vilcabamba, el último refugio incaico. Guiado por el tabernero Melchor Arteaga y acompañado por el sargento Fabián Carrasco, el docente ascendió hasta los vestigios arqueológicos. "De repente me encontré parado frente a las paredes de una ruina y casas construidas con la mejor calidad del arte inca", escribió posteriormente en su libro 'Lost City of the Incas' sobre su impresionante encuentro.

¿Por qué Bingham pasó a la historia como el "descubridor" de Machu Picchu tras borrar la prueba de Lizárraga?
Durante la expedición inicial de 1911, el equipo estadounidense fotografió el Templo de las Tres Ventanas, donde figuraba la inscripción “A. Lizárraga 1902”. El propio explorador anotó en su libreta de campo una afirmación categórica: "Agustín Lizárraga es el descubridor de Machu Picchu". Aunque la imagen fotográfica certifica la presencia de ese texto, los documentos históricos carecen de evidencia suficiente para sostener de forma incuestionable que el viajero norteamericano borró el grafiti por mano propia.

Hiram Bingham III en su escritorio en 1917. Foto: National Geographic
La marca desapareció a lo largo de los trabajos de limpieza iniciados en 1912. El investigador Américo Rivas argumenta que el docente estadounidense dispuso la eliminación bajo el pretexto de proteger el monumento. Por su parte, el arqueólogo Fernando Astete señala que "se hicieron borrar" los escritos y menciona que diversos testigos vieron vestigios durante décadas, hasta la intervención final de un capataz. En consecuencia, la erradicación del trazo figura acreditada, pero persiste el debate sobre el responsable directo y la fecha exacta del raspado definitivo.
El crédito global recayó en el académico de Yale debido a su capacidad para estructurar estudios multidisciplinarios, catalogar las ruinas y divulgar el hallazgo en plataformas internacionales. La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco valida el concepto de “descubrimiento científico”, si bien reconoce a los visitantes previos. Aquellas incursiones derivaron en el traslado de miles de artefactos hacia Estados Unidos, piezas que retornaron al Perú en noviembre de 2012 mediante un convenio interinstitucional, garantizando la relevancia académica del docente y restituida la figura del hacendado peruano en los anales del santuario.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta