La masacre ocurrida en Trujillo el pasado 30 de agosto continúa revelando nuevos detalles. Un reciente video permite escuchar a una de las mujeres que fue atacada junto al empresario minero, quien habría intentado salvar su vida ante los sujetos que irrumpieron en el lugar. El registro se suma a las evidencias que son revisadas por las autoridades.

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El empresario logró salir con vida del secuestro después de que su familia entregara US$ 2,5 millones en efectivo como parte de las exigencias de los delincuentes. Sus acompañantes, en cambio, fueron asesinados durante el violento operativo. Las pesquisas siguen su curso para determinar quiénes participaron y cómo se desarrolló cada etapa del crimen.

La estrategia de los atacantes habría comenzado con una camioneta blanca que apareció en la zona y bloqueó el paso del vehículo donde viajaban las víctimas. Para obligarlos a detenerse, los sujetos utilizaron un megáfono parecido al empleado por la Policía Nacional del Perú. El recurso habría permitido que los ocupantes acataran la orden sin sospechar lo que ocurriría después.

Una vez que tuvieron a sus objetivos frente a ellos, los individuos descendieron con prendas similares a uniformes policiales. Después, utilizaron sus armas contra los ocupantes. El primer objetivo fue el conductor, quien además trabajaba como uno de los guardias encargados de la seguridad del empresario.

La violencia también alcanzó a dos mujeres que permanecían dentro del vehículo. Una de ellas estaba en el asiento del copiloto, mientras que la segunda ocupaba la parte posterior. Esta última sería la pareja del empresario y aparece vinculada a uno de los momentos más dramáticos registrados por las cámaras.

En medio de los gritos y las detonaciones, la mujer pidió que respetaran su vida. “Por favor, a mí no me hagas daño”, se escucha en la grabación. Su súplica no logró detener a los atacantes, quienes continuaron con la agresión.

El escape de los responsables tampoco siguió un único camino. Mientras sus cómplices se retiraron en la camioneta utilizada para llegar hasta el lugar, uno de los implicados tomó la decisión de abandonar la zona por sus propios medios. El sujeto salió corriendo y buscó otra alternativa para alejarse del escenario del crimen.

Su huida lo llevó hasta un automóvil en el que viajaban unos jóvenes que acababan de salir del restaurante ‘Siete Sopas’. El hombre consiguió subir al vehículo y permaneció allí durante un corto trayecto, mientras los ocupantes desconocían, según la información proporcionada, su presunta relación con el ataque.

¿Qué les dijo el sospechoso a los jóvenes que lo ayudaron?

El recorrido terminó metros después de la escena del crimen. El individuo bajó del automóvil y, antes de continuar con su fuga, dejó una advertencia dirigida a los dos jóvenes que lo habían trasladado. Según lo señalado en la información del caso, les dijo que “no vieron nada”.

Los ocupantes del vehículo posteriormente acudieron ante las autoridades y entregaron su testimonio. Su versión podría aportar información para reconstruir la ruta de escape del sujeto y establecer qué ocurrió después de la masacre registrada en Trujillo.

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Redacción Trome
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