Javier Arias tenía la guitarra entre las manos y un repertorio aprendido casi de memoria, pero hasta ese momento todavía no era la voz de Afro Menudo, el pequeño grupo que había formado con otros niños en Chincha. Había empezado tocando cajón, después pasó a las congas y finalmente a la guitarra. Cantaba, sí, pero lo hacía en casa, mientras se bañaba, imitando las canciones de Salserín y grabándose en una vieja casetera para escucharse después.

Aquella tarde tenían una presentación en la Plaza de Armas de Chincha. Llevaban meses tocando en restaurantes y todo estaba listo para subir al escenario. Solo faltaba el vocalista, pero nunca llegó.

Yo me sabía todas las canciones. Dije: ‘Bueno, si toco la guitarra, puedo cantar’. Me puse a cantar y desde ahí ya no paré”, cuenta Javier sonriente.

Ese primer salto al canto tenía, además, un antecedente familiar. Por el lado de los Ayarza, reconoce una raíz que lo conecta con Rosa Mercedes Ayarza, figura fundamental de la música peruana. Su padre, además, era “peñero y criollo”, aficionado a la guitarra, al cajón, la salsa y la música criolla.

Javier Arias regresa a los escenarios peruanos después de varios años radicado en Estados Unidos, donde llegó a replantearse su futuro en la música. (Foto: César Campos)
Javier Arias regresa a los escenarios peruanos después de varios años radicado en Estados Unidos, donde llegó a replantearse su futuro en la música. (Foto: César Campos) / NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR CAMPOS

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