Tengo un amigo que actualmente trabaja en una campaña provincial como asistente del jefe de campaña, o algo similar, para un partido conocido a nivel nacional y bastante cuestionado (no sé si sea conveniente mencionar cuál). El problema es que su puesto se ha vuelto extremadamente laborioso y extenuante. Trabaja de lunes a domingo, en jornadas de prácticamente 12 horas o incluso más. Le encargan de todo: es chofer de la camioneta, recoge diariamente a sus jefes, traslada al candidato a sus eventos —incluidos viajes interdistritales—, compra y prepara material de campaña, coordina con otros candidatos del partido, maneja redes sociales, transporta materiales, volantea, perifonea y hasta anima los eventos. Con todo lo que hace, prácticamente no le queda tiempo para nada más. Incluso a veces no puede tomar su hora de almuerzo por las tareas que le asignan. He notado que esta situación ya está afectándolo a nivel personal y de salud. Mi pregunta, para aquellos que cuenten con experiencias similares, es: ¿este nivel de exigencia es normal en las campañas electorales o simplemente se están aprovechando de él?