Con esto, en el primer semestre se acumuló una inversión en el sector de US$ 3,304 millones, un incremento de más de 42% respecto al mismo periodo del 2025.

Sin embargo, en este contexto dinámico de crecimiento a tasas de doble dígito, las inversiones destinadas a exploraciones parecen haberle “soltado la mano” a la tendencia. Esto cobra especial relevancia en un contexto de competencia de los diferentes países para aprovechar la coyuntura de altos precios de los metales.

Entre todos los rubros en minería que crecieron, las exploraciones fueron las menos dinámicas. En junio, el desembolso ascendió a US$ 66 millones, apenas un incremento de 2.8% respecto al mismo mes del 2025. La inversión en este rubro también fue la segunda menor entre todas, solo por delante de lo destinado a equipamiento minero (US$ 59 millones).

Visto el primer semestre, el rezago de este sector es incluso mayor. Las inversiones destinadas a exploraciones fueron las que menos crecieron, con solo 1.3%, luego de acumular un monto de US$ 336 millones. Salvo lo orientado para equipamiento minero que se contrajo, el resto de rubros creció a doble dígito.

Al cierre de junio, el desembolso en exploraciones es el que menor participación tiene entre todas las inversiones mineras, con 10.2%. Incluso, menor a lo destinado a equipamiento.

Para dimensionar la actualidad de la exploraciones también vale decir que, mientras la cartera de inversión minera, a junio de este año, contempla 66 proyectos por más de US$ 64,000 millones; la de exploración, con revisión a marzo presente, registra 69 proyectos por un monto de solo US$ 757 millones.

Desventaja para Perú

Países vecinos se presentan fuertemente en la competencia para explotar el escenario proyectado de alta demanda de minerales. En este sentido, el estudio Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría (PPU) compartió con Gestión un análisis, en exclusiva, sobre las diferentes condiciones regulatorias para que se concreten las exploraciones mineras.

La evaluación abordó a jurisdicciones con un componente minero relevante y comparables por su información disponible. Así, se consideró a Perú, Chile, Colombia y la provincia de Salta (en representación de Argentina, donde cada provincia tiene sus propias terminologías y la mencionada es una de las que más facilita la exploración).

Rafael Lengua, socio del área minera de PPU, señaló que el principal hallazgo es que el Perú es el que más requisitos exige entre los países de la región seleccionados para iniciar perforaciones.

Visto por la cantidad de trámites que se le requiere a una empresa, Argentina (con el caso de Salta) presenta el menor número con un total de cinco, le sigue Chile con seis.

En tanto, Perú y Colombia encabezan este comparativo con siete trámites cada uno, aunque hay un matiz: la economía colombiana es la menos activa en minería entre las seleccionadas. En nuestro país este sector aporta alrededor del 10% de su Producto Bruto Interno (PBI).

Un aspecto destacado en el análisis de Perú es que incorpora, dentro de sus requisitos, dos permisos arqueológicos específicos –el Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA) y el permiso del Plan de Monitoreo Arqueológico (PMA)–, que no tienen equivalente en los demás países.

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Aunque estos requisitos juegan un rol clave, Lengua indicó que no son necesariamente los que “más están demorando” el inicio de los proyectos de exploración. Apuntó que, básicamente, el cuello de botella se presenta por la certificación ambiental.

“Ciertos permisos en los otros países son condicionales y su exigibilidad depende de las características de cada proyecto. Por ejemplo, Colombia es el único que no exige certificación ambiental para proyectos de exploración. Varios permisos ambientales solo se requieren si los accesos o plataformas cruzan cauces o si existen vertimientos”, destacó el análisis.

“Cada jurisdicción tiene sus propias particularidades y problemáticas, pero ciertamente el tiempo en la obtención de la certificación ambiental es un problema relativamente común”, complementó Lengua.

Precisamente, un segundo aspecto interesante identificado en el análisis de PPU es el tiempo estimado que demora perforar, considerando el cumplimiento de los requisitos planteados. El inicio de la perforación tarda más en Chile, alrededor de 19 meses, frente a plazos más acotados en Perú y Colombia (12 meses aproximados en cada uno) y Argentina (alrededor de 13 meses).

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