Ciencia03 Sep 2026 | 11:27 hEl continente que se mueve más rápido en la Tierra: se desplaza 7 cm cada año, casi el doble de rápido que crecen las uñas

El futuro de esta masa de tierra podría llevar a la formación de un nuevo continente dentro de 300 millones de años.

Él movimiento de este continente podría cambiar la apariencia de la Tierra tal y como la conocemos. Foto: UnplashFoto del autorRenzo LozaEscucharResumenCompartir

Australia no permanece inmóvil bajo los mapas. La masa terrestre se desplaza hacia el norte-noreste a una velocidad cercana a los 7 centímetros por año, un ritmo que la convierte en la porción de tierra firme que se mueve con mayor rapidez sobre la Tierra. Aunque cada año recorre solo unos pocos centímetros, ese desplazamiento se acumula durante millones de años y puede alterar la posición de las grandes masas de tierra, la forma de los océanos y la ubicación de las montañas.

La velocidad incluso supera el crecimiento promedio de las uñas. Un estudio realizado con 22 adultos jóvenes sanos estableció un crecimiento medio de 3,47 milímetros al mes, equivalente a unos 4,16 centímetros anuales. Por tanto, el desplazamiento de Australia resulta aproximadamente 1,68 veces mayor, según un informe de ScienceBlog.

Australia avanza hacia el norte a un ritmo de 7 centímetros por año

Las placas tectónicas no mantienen una velocidad uniforme. Algunas avanzan menos de un centímetro anual, mientras determinadas placas oceánicas superan los 10 centímetros. En el caso australiano, los estudios sitúan el desplazamiento cerca de los 7 centímetros por año hacia el norte-noreste. La cifra corresponde a una velocidad aproximada y puede variar según el punto de referencia utilizado.

Vista completa de Australia en la región de Oceanía. Foto: NASA

Vista completa de Australia en la región de Oceanía. Foto: NASA

Geoscience Australia la identifica como la masa continental de desplazamiento más rápido del planeta. Para determinar ese movimiento, las estaciones permanentes de posicionamiento satelital registran sus coordenadas durante años. Las mediciones permiten distinguir el desplazamiento común de la placa frente a cambios provocados por terremotos, variaciones del agua subterránea o deformaciones locales.

La tectónica también tiene consecuencias prácticas. El antiguo sistema de coordenadas GDA94 tomó como referencia la posición de Australia en 1994. Para 2020, la diferencia respecto de un marco global moderno alcanzó aproximadamente 1,8 metros. Por esa razón, Australia adoptó GDA2020, asociado a la posición prevista para el 1 de enero de ese año, además de un sistema capaz de considerar el movimiento posterior de la placa.

El movimiento de Australia ya provoca una colisión con el sudeste asiático

El desplazamiento hacia el norte ya tiene efectos sobre la región situada al norte de Australia. En la fosa de Java, parte de la litosfera oceánica australiana desciende bajo la región de Sunda. En torno a Timor y el arco de Banda, la corteza continental australiana entra en contacto con bloques del sudeste asiático.

Nueva Guinea también forma parte de esta compleja zona de convergencia, donde la litosfera australiana interactúa con varias microplacas. El proceso no corresponde a una frontera única entre dos bloques perfectamente rígidos. Existen zonas de subducción, fallas, deformaciones y desplazamientos laterales que absorben la convergencia.

Los efectos aparecen en forma de elevación del terreno, rocas plegadas, grandes fallas y terremotos. Esta actividad demuestra que el desplazamiento continental no constituye un fenómeno exclusivamente relacionado con el futuro: Australia ya modifica su entorno tectónico.

Amasia: el posible supercontinente que podría formarse en 200 a 300 millones de años

Australia y la Antártida formaron parte de Gondwana antes de su separación. La apertura progresiva del océano entre ambas masas impulsó una nueva etapa en la trayectoria australiana, que más tarde tomó una dirección predominante hacia el norte.

Su posición futura, sin embargo, no puede calcularse mediante una simple línea recta. Las placas modifican su velocidad y dirección cuando cambian las dorsales oceánicas, las zonas de subducción y las fuerzas del manto.

Un estudio publicado en National Science Review en 2022 utilizó modelos geodinámicos para explorar la posible formación del próximo supercontinente. Uno de sus escenarios plantea que el océano Pacífico podría cerrarse y dar paso a Amasia dentro de unos 200 a 300 millones de años. En ese modelo, Australia se incorporaría primero al creciente bloque asiático.

Amasia no constituye una predicción inevitable. Otros modelos plantean configuraciones distintas, como Pangaea Proxima, Novopangaea o Aurica. Lo que sí resulta evidente es que los 7 centímetros anuales de hoy adquieren otra dimensión cuando se acumulan durante millones de años: una velocidad casi imperceptible puede alterar océanos, montañas y continentes.

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