Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un adobo de pavita con yuca sancochada y arrocito. Para tomar pidió una jarrita de maracumango. “María, llegó a Lima detenido el asesino, extorsionador y secuestrador Jhonsson Smit Cruz Torres, ‘Jhonsson Pulpo’, líder de la organización criminal ‘Los Pulpos’.

Aún falta capturar a otros cabecillas de esa megabanda y desbaratar a sus rivales como ‘La Jauría’ y ‘Los Choneros’. Esta captura es muy importante, pero no lo es todo. Lo que debe pasar es que sea recluido en un penal de máxima seguridad, como la Base Naval del Callao, donde no tenga contacto con nadie del exterior, ni siquiera sus compañeros de prisión.

Criminales como ese, igual que el ‘Monstruo’, son una amenaza para la sociedad. Deben ser ‘sepultados en vida’ en cárceles seguras, tipo la que alberga a ‘El Chapo’ Guzmán en Estados Unidos. En el ADX Florence de Colorado, llamado el ‘Alcatraz de las Rocosas’, el narco permanece aislado 23 horas al día bajo un régimen estricto de medidas administrativas extremas. Solo tiene media hora en el patio, sin comunicación con nadie del interior o exterior.

Solo con su abogado y en presencia de un agente. Todo lo que ve es un pedazo de cielo por una ventanilla de treinta centímetros de ancho y veinte de largo. Tipos así, que pueden mandar a matar gente, cometer atentados, ordenar extorsiones o mover dinero, no pueden ser considerados como otros presos.

Keiko Fujimori debe preocuparse en construir un penal de ese tipo. Puede ser en la isla de El Frontón, a donde no llegan las señales de celular y es difícil acercarse en bote. La sociedad debe protegerse de estas lacras inhumanas. La presidenta no debe vacilar, aplicar mano dura y hacer oídos sordos a los caviares que, como viven en Narnia, piensan que enseñando al ‘Monstruo’ y ‘Jhonsson Pulpo’ a tejer los pueden recuperar. Psicópatas de ese tipo deben estar encerrados de por vida. Los hampones de toda laya deben empezar a tener miedo de ir a la cárcel. Ahora no lo tienen porque los penales del Perú son la prolongación de sus guaridas”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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