El sector gastronómico en los hogares peruanos está experimentando una transformación donde la eficiencia y el cuidado del medio ambiente se han vuelto prioridades. En este escenario, la compañía internacional ESSEN reafirma su compromiso con la sostenibilidad a través de un modelo de negocio que abarca desde la fabricación ecológica hasta el empoderamiento económico.
Nicole Zapata, vocera de ESSEN Perú, explica que la marca ha integrado la responsabilidad ambiental y social en el núcleo de sus operaciones. Esto demuestra que es posible revolucionar la cocina diaria de manera responsable.
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Diseño tecnológico para el ahorro energético
Uno de los pilares más fuertes de la propuesta de la empresa es la eficiencia energética que logran sus productos en el hogar. Zapata señala que todas las piezas están fabricadas con aluminio fundido y recubrimientos especiales. Este diseño permite alcanzar altas temperaturas rápidamente y conservarlas por más tiempo. Gracias a esta ergonomía que emula la función de un horno tradicional, el uso de estas ollas permite ahorrar un 70 por ciento de gas.
Según datos de la compañía, un balón de gas que normalmente dura entre un mes y un mes y medio en una familia promedio, puede extender su duración hasta cuatro o cinco meses. Esto se debe a que preparaciones complejas, como hornear un queque, se pueden realizar directamente sobre la hornilla con el fuego al mínimo. Así, se logra un consumo hasta seis veces menor de gas natural.

Economía circular y producción limpia
Lejos de fomentar la cultura de lo desechable, la compañía apuesta por la durabilidad y el reciclaje integral. La vocera destaca que sus ollas están diseñadas para durar toda la vida con los cuidados adecuados. Además, la marca implementa a nivel regional el Plan Canje, una iniciativa de economía circular que permite a los clientes entregar ollas antiguas de cualquier marca para recibir un descuento en piezas nuevas. De esta manera, el aluminio recuperado se reintegra al ciclo productivo.
Como respaldo a esta práctica, la información oficial de la compañía confirma que aproximadamente el 60 por ciento del aluminio utilizado en una nueva olla es reciclado. Por último, el producto final es cien por ciento reciclable.
Este enfoque ecológico se extiende a los procesos industriales en su fábrica principal en Argentina, la cual cuenta con el Sello Argentino de Sustentabilidad. En dichas instalaciones, el agua utilizada para el lavado y la producción recircula a través de una planta de tratamiento de efluentes. Asimismo, existe un sistema de purificación para tratar las emisiones gaseosas generadas. Además, Zapata resalta el firme compromiso de la filial peruana contra la contaminación. Señala que los empaques están elaborados íntegramente con cartón y materiales reciclables. De hecho, el uso de plástico está estrictamente prohibido incluso en las actividades de sus oficinas.
El empoderamiento como motor social
Más allá del impacto ambiental, el modelo de venta directa de la empresa genera un beneficio directo en la comunidad. El 90 por ciento de la fuerza de ventas está compuesto por mujeres, muchas de ellas amas de casa o personas que buscaban reinsertarse económicamente. Adicionalmente, Zapata explica que el sistema permite a las emprendedoras generar ingresos desde sus hogares, utilizando las redes sociales para mostrar el producto en acción mientras cocinan para sus familias.
Para consolidar este crecimiento, la compañía ofrece capacitaciones gratuitas enfocadas tanto en el conocimiento técnico como en el desarrollo personal. Así, el objetivo es transformar un pasatiempo en un negocio consolidado. Con un margen de ganancia del 20 por ciento por pieza, la vocera asegura que comercializar un solo artículo equivale a la rentabilidad de vender decenas de productos en otros rubros tradicionales.
Nutrición y aprovechamiento de los alimentos
Finalmente, la tecnología de cocción tiene un impacto directo en la salud y en la reducción del desperdicio de alimentos en el hogar. El recubrimiento especial de los equipos permite cocinar sin la necesidad de añadir aceites, respetando el sabor y las propiedades naturales de los ingredientes.
A modo de ejemplo, Zapata menciona que es posible preparar un tradicional chicharrón de cerdo utilizando únicamente la grasa del propio corte, sin necesidad de hervirlo previamente ni freírlo en manteca externa. Esta capacidad de potenciar los sabores naturales evita la sobre condimentación y optimiza el uso de los insumos diarios. Así se cierra un círculo de sostenibilidad que beneficia la salud de las familias y el cuidado del entorno.
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