Jhonsson Smit Cruz Torres, conocido como alias ‘Jhonsson Pulpo’, fue capturado este martes en La Paz, Bolivia, cerca de algunos de los inmuebles que habría utilizado durante el tiempo que permaneció oculto en ese país. El cabecilla de Los Pulpos fue intervenido alrededor de las 9:45 de la mañana, en un inmueble de la calle Isaac Tamayo, como parte de un operativo coordinado entre agentes peruanos y bolivianos.
La captura permitió ubicar al prófugo en una zona próxima a algunos de los lugares donde los investigadores habían reconstruido parte de su permanencia en territorio boliviano. Cruz Torres habría escogido sectores residenciales de alto costo y adoptado una identidad relacionada con el rubro inmobiliario para evitar ser reconocido por las autoridades.
Vivienda en Achumani
Uno de los inmuebles vinculados con su permanencia en Bolivia se encontraba en la zona sur de Achumani, uno de los sectores residenciales de La Paz. Era una vivienda de dos niveles, recientemente construida y equipada con acabados de alta calidad.
Según las pesquisas, el inmueble habría sido alquilado con el propósito de mantener oculto a Cruz Torres y proporcionarle condiciones de comodidad mientras permanecía fuera del alcance de las autoridades. El valor de alquiler también permitía dimensionar el nivel de recursos que tenía disponibles durante su estadía en el país.
En esa zona de La Paz, una vivienda con características similares podía tener un alquiler mensual de entre 1.800 y 2.500 dólares. Cruz Torres habría ocupado ese inmueble en agosto de 2025, periodo en el que todavía no había efectuado las modificaciones físicas que posteriormente dificultaron su identificación.

Departamento en Irpavi
Los investigadores también ubicaron otro inmueble relacionado con la permanencia de Cruz Torres en Irpavi, un sector residencial de La Paz. Se trataba de un departamento que habría utilizado como otro punto para mantenerse alejado de las autoridades.
En dicho lugar, el cabecilla de Los Pulpos habría sostenido la identidad de un empresario inmobiliario. De esta manera buscaba desenvolverse en la ciudad sin llamar la atención pese a que era uno de los delincuentes más buscados del norte del Perú.

Celebraciones y vida en Bolivia
Las pesquisas también permitieron reconstruir aspectos de la vida personal que Cruz Torres llevaba mientras permanecía en territorio boliviano. Entre ellos figura la celebración del cumpleaños de su hija, realizada en un establecimiento exclusivo ubicado en una zona residencial de La Paz.
La reunión fue de carácter privado y reunió a aproximadamente 20 personas. Cruz Torres estuvo acompañado por su pareja, Keysi Salvatierra, mientras el encuentro contó con seguridad privada.
Las imágenes de la celebración registraron globos, arreglos temáticos, iluminación y otros elementos utilizados para la decoración del lugar. Estas escenas mostraban las condiciones de comodidad en las que se desenvolvía mientras permanecía en la clandestinidad.
De acuerdo con las investigaciones citadas en el reportaje, los gastos asociados con esa forma de vida estarían relacionados con recursos ilícitos atribuidos a las actividades de Los Pulpos. Entre los delitos investigados figuran secuestros y extorsiones cometidos por integrantes de la organización.
La situación contrastaba con los hechos registrados en Trujillo, donde empresarios y comerciantes fueron afectados por amenazas, extorsiones y atentados atribuidos a integrantes de la organización criminal. Mientras Cruz Torres mantenía una vida con acceso a propiedades y celebraciones privadas en Bolivia, en el norte del Perú continuaban las denuncias relacionadas con actividades delictivas.
El uso de distintos inmuebles y una identidad vinculada al sector inmobiliario formaron parte de las estrategias empleadas durante su permanencia en el país.
Uno de los investigadores explicó que la organización habría recurrido durante años a cambios y mecanismos destinados a dificultar su identificación y mantener sus actividades fuera del control de las autoridades. Su apreciación también hizo referencia a la forma en que este tipo de grupos concibe a las víctimas y desarrolla sus actividades ilícitas.
“Han enmascarado su nombre por muchos años para poder sobrevivir en la clandestinidad. Son perversos, ven a los seres humanos como una mercadería, y sobre todo siempre tienen un proyecto de tener al alcance, bajo cualquier circunstancia y medio, un negocio ilícito”, explicó.

Diario Correo
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