Mundo01 Sep 2026 | 9:24 hNuevo bombardeo ordenado por Abelardo de la Espriella deja 20 guerrilleros muertos en Colombia y es el más letal en años

El ataque aéreo en Guaviare coincidió con un atentado con coche bomba en Norte de Santander, en una jornada que volvió a poner en evidencia la capacidad de los grupos armados para desafiar al Estado en distintos puntos del territorio colombiano.

La ofensiva militar contra una estructura del Estado Mayor Central marca un nuevo punto de tensión. Foto: Composición AFP.Foto del autorMauricio Guevara CondoreEscucharResumenCompartir

Veinte integrantes de las disidencias de las FARC murieron durante un bombardeo ejecutado por las Fuerzas Militares en el departamento colombiano del Guaviare, en una de las operaciones aéreas más letales de los últimos años. El Gobierno de Abelardo de la Espriella presentó el resultado como uno de los principales golpes contra la estructura armada comandada por Iván Mordisco.

La ‘Operación Militar Azarías’ dejó, según el balance oficial, 20 muertos, cinco capturados y dos menores recuperados. Las autoridades también reportaron la incautación de 26 fusiles, cuatro ametralladoras, tres pistolas, diez equipos de campaña y 13 chalecos.

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La acción estuvo dirigida contra integrantes de la estructura Carolina Ramírez, perteneciente al Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las antiguas FARC. De acuerdo con el Gobierno, entre los fallecidos se encuentra el jefe de ese frente, alias El Tigre, cuya identidad fue confirmada mediante pruebas dactiloscópicas.

El episodio representa el tercer bombardeo ejecutado durante el actual Gobierno y, según una fuente militar citada por AFP, es el de mayor número de bajas desde la administración de Juan Manuel Santos (2010-2018).

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Fuerza militar y menores asesinados

El ministro de Defensa, Jorge Mora, respaldó públicamente la ofensiva contra Mordisco y sus hombres. "Quienes integran sus estructuras criminales deben entenderlo: el Estado no les dará tregua", afirmó el funcionario en X. El propio presidente dirigió un mensaje al máximo jefe del EMC: "Vamos detrás de ti (...) te voy a hacer pagar todo el daño que le has hecho a Colombia".

La ofensiva ocurre después de que Bogotá autorizara operaciones conjuntas con Estados Unidos contra grupos insurgentes y se incorporara al Escudo de las Américas, iniciativa promovida por el Gobierno de Donald Trump para combatir el narcotráfico.

La intensificación de los bombardeos también reabrió el debate sobre la presencia de menores de edad en los campamentos de las organizaciones armadas.

En las dos primeras operaciones aéreas del Gobierno murieron cuatro menores, según los datos incluidos en los reportes disponibles. Además, el Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó que tres menores estaban entre los diez fallecidos en otro bombardeo realizado días antes en Guaviare.

En el ataque que dejó 20 muertos aún no estaba confirmado si había otros menores entre las víctimas. Las autoridades, en cambio, informaron de la recuperación de dos menores durante la operación.

La situación resulta especialmente sensible en regiones donde las estructuras armadas reclutan niños y adolescentes. La Defensoría del Pueblo señala al grupo de Mordisco como responsable del 40 % de los casos de reclutamiento de menores registrados en el país.

Desde el terreno, la percepción de la población también refleja el impacto de la ofensiva. Yordan Ibarra, guía turístico de San José del Guaviare, relató haber escuchado helicópteros y observado movimientos militares. "Los campesinos están asustados", aseguró al referirse al temor por los bombardeos y un eventual fuego cruzado.

Violencia simultánea en la frontera con Venezuela

Mientras las Fuerzas Militares desarrollaban la operación en Guaviare, otro hecho violento sacudió el país.

Un coche bomba explotó cerca de una estación de Policía en Los Patios, Norte de Santander, en la frontera con Venezuela. El atentado dejó un civil muerto y once personas heridas, entre ellas dos policías.

El coronel Jimmy Balalcázar informó que uno de los uniformados sufrió la amputación de una extremidad inferior y que el otro resultó herido por esquirlas.

El vehículo había sido robado y transportaba aproximadamente 80 kilos de explosivos. Además, había sido acondicionado para aparentar ser un taxi y fue detonado mediante control remoto.

Los dos episodios, ocurridos en diferentes puntos del territorio, ilustran el escenario de presión que enfrenta el Gobierno: mientras las Fuerzas Militares intensifican los ataques contra las disidencias, los grupos armados continúan demostrando capacidad para realizar atentados contra objetivos estatales y civiles.

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