La creación e instalación del Centro Internacional de la Papa (CIP) en la cuna, en su país raíz, convirtió la domesticación del cultivo en un sinónimo de seguridad alimentaria mundial: hoy desde América Latina se articula investigación con África y Asia para aprovechar los más de 4,000 tipos de “akshu” nativa.

La papa que llegó del campo al laboratorio y del laboratorio al mundo. (Foto: cortesía del CIP)
La papa que llegó del campo al laboratorio y del laboratorio al mundo. (Foto: cortesía del CIP)
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Guardar hoy y disfrutar mañana

A partir de la década de 1960, la Revolución Verde empezó una carrera contra el hambre porque la cantidad de población global crecía, la productividad era baja y la pobreza en zonas rurales se agudizaba. El foco “alumbraba”, sin embargo, al trigo, arroz y maíz: la papa había quedado en la sombra. El Gobierno peruano notó este olvido y, junto con la Universidad Estatal de Carolina del Norte, colocó en el podio el valor nutricional y la capacidad de adaptación del tubérculo.

“El CIP arrancó con el proceso de recopilación de la biodiversidad en el banco de germoplasma para, posteriormente, utilizarla en procesos de mejoramiento genético y de generación de tecnología. En ese momento la producción era más bien de carácter tradicional”, sostiene Vivian Polar, directora regional para América Latina del CIP.

El compendio se amplió en 1973, con la transferencia de la colección de papas de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) al centro aún primigenio. El bagaje desde entonces fue en ascenso y, años más tarde, ya con experiencia, el CIP encontró un espacio para mirar a un producto de reproducción vegetativa similar: en 1988, incorporó formalmente al camote en su línea de estudio.

Entre 1990 y 2010, el instituto al fin liberó variedades comerciales con mayor rendimiento y resistencia a enfermedades. “En 2016, el CIP, a través de tres de sus investigadores, ganó el World Food Prize por su trabajo en la biofortificación del camote anaranjado con altos contenidos de betacaroteno, mejorado para incrementar la cantidad de vitamina A y luchar contra la ceguera infantil en África”, detalla Polar.

Asimismo, hoy la comunidad global puede acceder a las variedades de papa Kallpa yawri y Puka yawri, las cuales cuentan con más del doble del hierro que registraría una papa común; es decir, se trata de una opción para combatir la anemia en las zonas altoandinas.

El camote también ocupa un lugar en la historia del CIP y en su apuesta por la seguridad alimentaria. (Foto: cortesía del CIP)
El camote también ocupa un lugar en la historia del CIP y en su apuesta por la seguridad alimentaria. (Foto: cortesía del CIP)

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