El análisis de ADN detectó rastros biológicos de Europa, Oriente Medio, India y América, lo que evidencia que el tejido fue manipulado a lo largo de los siglos.
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Jennifer ValquiEscucharResumenCompartirUn nuevo estudio internacional publicado en Scientific Reports analizó el material biológico de la Sábana Santa de Turín conservado desde 1978. Tras examinar el lienzo que los creyentes identifican como el sudario de Jesús, los científicos reconstruyeron los rastros depositados sobre la tela, cuyo registro histórico verificado data únicamente de mediados del siglo XIV en Lirey, Francia. La investigación se enfocó en mapear este legado sin la premisa de validar su autenticidad religiosa.
Los resultados revelan un mapa complejo de restos procedentes de personas, vegetación, microorganismos y fauna. Más que señalar a un individuo específico, esta acumulación refleja los constantes traslados, exhibiciones y procesos de conservación del lienzo. Desde la Universidad de Padua describieron el hallazgo como una "huella genética" producto de siglos de interacciones humanas, culturales y ambientales.

El análisis del ADN de la Sábana Santa que no prueba un vínculo con Jesús
El estudio genético no requirió extraer nuevo tejido de la reliquia. En su lugar, los científicos examinaron 12 muestras de lino, polvo y material biológico recabadas en 1978 por el forense Pierluigi Baima Bollone. Mediante secuenciación metagenómica de última generación y sin necesidad de amplificación previa, el equipo logró obtener datos genómicos útiles de siete especímenes.

El lienzo no solo contiene el ADN humano previsto, sino también material genético de múltiples animales y plantas del mundo. Foto: World History Archive/picture alliance
Aunque se halló una señal mitocondrial K1a1b1a vinculada a poblaciones judías asquenazíes y sefardíes, la revisión del genoma completo arrojó un giro inesperado: el perfil genético correspondía al propio médico que tomó las muestras. “Identificamos un linaje característico de las poblaciones judías asquenazíes; sin embargo, coincide exactamente con el del profesor Baima Bollone”, aclaró el genetista Alessandro Achilli.
Más del 98% del material biológico no mostró las alteraciones propias del material genómico antiguo y registró una elevada contaminación contemporánea. La superposición de rastros de múltiples personas imposibilita aislar una huella primaria o vincular la tela a un personaje histórico concreto. Por lo tanto, el trabajo no prueba ningún nexo con Jesús, sumado a que la datación por carbono 14 divulgada en Nature en 1989 ubica el origen de la tela entre 1260 y 1390.

Entonces, ¿qué detectaron los científicos al analizar el ADN de la Sábana Santa?
Los exámenes genéticos en la reliquia detectaron linajes humanos como H1b y H33, junto con bacterias epidérmicas (Cutibacterium, Staphylococcus) que confirman la manipulación directa sin protocolos de esterilidad. El experto Antonio Torroni, de la Universidad de Padua, advirtió que la contaminación moderna ocultó muchas de las trazas genéticas preexistentes y aclaró que resulta imposible fechar esos perfiles adicionales con precisión.

La Sábana Santa de Turín probablemente fue fabricada en India. Foto: Paolo Gallo/Zoonar/IMAGO
El rastreo de ADN animal halló secuencias de mascotas, ganado, fauna silvestre e incluso coral rojo mediterráneo. La publicación Scientific Reports señala que esta diversidad biológica procede de factores ambientales, almacenamiento o transferencias secundarias. Por ello, el hallazgo no demuestra interacciones directas con el lienzo ni certifica una trayectoria geográfica concreta a lo largo de la historia.
La botánica identificó vegetales europeos recientes y especies americanas —como maíz, tomate y papa— integradas tras el comercio transatlántico. Ese conjunto biológico transforma la tela en un registro de capas superpuestas que impiden establecer una cronología exacta o determinar la identidad de los primeros individuos en contacto con sus fibras.
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