Durante siglos, el océano Pacífico tropical ha influido en las temperaturas del océano Índico mediante cambios atmosféricos que conectan regiones separadas por miles de kilómetros.

Un estudio publicado en Nature Communications encontró que una parte importante de esa relación se ha debilitado y, recientemente, incluso parece haberse invertido por completo.

El mecanismo involucra la circulación de Walker del Pacífico, un enorme sistema atmosférico impulsado por diferencias de temperatura entre distintas zonas del océano tropical global.

Cuando esa circulación cambia, también modifica vientos y movimientos del aire que pueden terminar afectando la temperatura superficial del océano Índico a gran distancia además.

Históricamente, cuando el sistema del Pacífico se debilitaba, como durante ciertos episodios de El Niño, el Índico tendía después a calentarse siguiendo ese patrón normalmente.

Pero desde mediados del siglo veinte, el océano Índico tropical se ha calentado aproximadamente 0,1 grados Celsius por década, alterando esa relación que parecía estable.

Al mismo tiempo, la circulación de Walker del Pacífico se ha fortalecido desde la década de 1980, mientras el Índico ha seguido acumulando calor rápidamente.

El resultado es que ambos sistemas ya no se comportan como antes: la relación entre ellos cambió de signo durante las últimas décadas según las observaciones.

Para saber si esto podía ocurrir naturalmente, los investigadores reconstruyeron varios siglos de clima usando corales, anillos de árboles y una estalagmita como archivos naturales.

En total utilizaron 35 registros de corales, tres registros de anillos de árboles y uno procedente de una cueva del sur de Omán también.

Con esos datos reconstruyeron patrones del Pacífico y del Índico desde 1631 hasta 1990 y comprobaron que, durante siglos, ambos sistemas estuvieron fuertemente relacionados entonces.

Encontraron una gran excepción entre aproximadamente 1810 y 1850, cuando varias erupciones volcánicas enormes alteraron temporalmente la conexión habitual entre ambos océanos tropicales terrestres.

Entre ellas estuvo la erupción del monte Tambora, en Indonesia, que lanzó grandes cantidades de material a la atmósfera y enfrió temporalmente el planeta.

Los aerosoles volcánicos reducen parte de la luz solar que llega a la superficie y pueden cambiar de manera desigual temperaturas, lluvias y circulación atmosférica global.

Las simulaciones indican que esas erupciones pudieron romper temporalmente la relación entre ambos océanos, demostrando que el sistema también puede cambiar por causas naturales.

La diferencia actual es que no existe una serie comparable de grandes erupciones, mientras las concentraciones de gases de efecto invernadero continúan aumentando por actividades humanas.

Al comparar el periodo entre 1945 y 2025 con intervalos similares del último milenio, la relación moderna quedó fuera del rango habitual de variabilidad estimada.

Eso no significa que todas las conexiones entre el Pacífico y el Índico hayan desaparecido, porque otra relación atmosférica estudiada no mostró un cambio moderno significativo.

El problema es que estas conexiones ayudan a predecir condiciones climáticas futuras, incluyendo lluvias que afectan grandes regiones pobladas de África, Asia y Australia directamente.

Si esas relaciones continúan cambiando, los modelos climáticos deberán adaptarse para anticipar mejor sequías, lluvias y otros riesgos en regiones dependientes de estos patrones oceánicos.

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