Lima reunió a especialistas, autoridades y representantes de economías de Asia-Pacífico durante el Simposio Internacional “Potencial del cultivo de las macroalgas para el consumo humano en las economías emergentes de APEC”. Este encuentro puso en agenda el papel estratégico de las macroalgas frente a los desafíos de seguridad alimentaria, sostenibilidad y desarrollo de la economía azul.

El evento, realizado el 21 y 22 de mayo de 2026, fue impulsado por Perú con el copatrocinio de Chile, China, México y Viet Nam. Además, la iniciativa buscó fortalecer la cooperación regional y promover el cultivo sostenible de macroalgas como una alternativa productiva capaz de generar empleo. También apunta a atraer inversión y fortalecer la resiliencia climática de las comunidades costeras.

Macroalgas ganan espacio en la agenda climática y alimentaria

Durante el simposio, más de 60 especialistas y tomadores de decisión intercambiaron experiencias sobre biotecnología, tecnologías de cultivo, cadenas de valor y oportunidades de mercado vinculadas a las macroalgas.

Alberto Clemente Salas Maldonado, director del CITE Pesquero Callao, destacó que esta industria representa una oportunidad estratégica para las economías emergentes de APEC. Esto se debe a su potencial para impulsar la acuicultura sostenible, la economía azul y el crecimiento inclusivo. Sin embargo, advirtió que todavía existen barreras que limitan la integración de estas economías a las cadenas globales de valor.

Los participantes destacaron que el cultivo sostenible de macroalgas puede generar empleo, atraer inversión y fortalecer la resiliencia climática de las comunidades costeras. (Foto: Difusión)

Los participantes remarcaron que el cultivo de macroalgas no solo contribuye a la seguridad alimentaria. También genera ingresos y empleo en las comunidades costeras. Además, resaltaron su aporte ambiental mediante la absorción de dióxido de carbono y la mejora de la calidad del agua. Igualmente destaca el suministro de insumos para industrias alimentarias, cosméticas, fertilizantes y biocombustibles.

En la sesión inaugural, José Aguilar Manjarrez, oficial de Acuicultura de la FAO, subrayó la necesidad de fortalecer políticas públicas y marcos regulatorios para consolidar una “Transformación Azul” en América Latina. Asimismo, señaló que impulsar el cultivo sostenible de macroalgas puede convertirse en una nueva frontera productiva. Esto ayudaría a dinamizar inversiones y fortalecer cadenas de valor más resilientes e inclusivas.

Perú busca consolidarse como referente regional

Los asistentes coincidieron en que el Perú posee condiciones favorables para posicionarse como uno de los referentes regionales en el desarrollo sostenible de macroalgas. Esto se debe a su biodiversidad marina y al creciente interés por fortalecer actividades vinculadas a la acuicultura y la bioeconomía.

El fortalecimiento del sector, señalaron, podría abrir nuevas oportunidades económicas para pequeños productores, jóvenes y comunidades costeras. Además, diversificaría la producción alimentaria y mejoraría la adaptación frente al cambio climático.

Especialistas advirtieron que el crecimiento del sector requiere fortalecer marcos regulatorios, acceso a financiamiento, tecnología e infraestructura para pequeños productores. (Difusión)

No obstante, también se identificaron desafíos pendientes para garantizar un crecimiento sostenible de la actividad. Entre ellos destacan la necesidad de fortalecer marcos regulatorios, ampliar el acceso a financiamiento y tecnología, desarrollar infraestructura adecuada y consolidar modelos de negocio sostenibles.

Los especialistas también insistieron en la importancia de formar capital humano especializado e incentivar la participación de nuevas generaciones. Igualmente mencionaron la necesidad de fortalecer la organización de pequeños productores para consolidar cadenas de valor competitivas y sostenibles.

El simposio concluyó con un mensaje compartido entre los participantes: las macroalgas representan una oportunidad concreta para impulsar la seguridad alimentaria. Además, pueden promover el desarrollo sostenible y fortalecer la economía azul en la región Asia-Pacífico.

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