Las conversaciones y filtraciones atribuidas a Fernando Cerimedo apuntan principalmente a tres frentes: una posible coordinación o conocimiento previo del ataque contra Nadia Beller, presunta influencia política sobre el entorno del presidente boliviano Rodrigo Paz y posibles negocios vinculados a combustible, minería, oro y contratos públicos; además, Beller lo relacionó con información sobre corrupción y narcotráfico, y afirmó que Cerimedo conocía detalles del caso de los audios de Diego Spagnuolo en Argentina. Parte de este material ya está siendo investigado por la Fiscalía boliviana y ha derivado en causas por tentativa de feminicidio y enriquecimiento ilícito, pero varias de las acusaciones más graves todavía dependen del testimonio de Beller o de chats cuya autenticidad y contexto deben ser plenamente verificados judicialmente.