Él y las palabras se abrazan o, si se prefiere, bailan al ritmo que él impone y con la música que suena dentro de su corazón de artista. Sergio Gómez es un poeta que, en sus líneas, cuenta lo que vivió, pero también lo que le gustaría vivir.

Nos embiste con sus reflexiones y con su honestidad. Y aunque esta vez no escribe, sino que narra, hay música en cada respuesta y una rima que conjuga con lo que dice y lo que piensa.

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¿Te gustaría un amor donde seas el héroe?

Uno simple, pero que me dé paz y tranquilidad, porque a esta altura del camino es lo que más ayuda.

¿Y va a llegar?

Sigo apostando a que sí, pese a que estamos mayores y más viejos.

¿Has pasado por todas las historias?

He bebido más que vivido.

Creo que ese podría ser el titular de esta entrevista.

Esto es como en la película El Padrino, que en una parte dice: ‘Me faltó tiempo’.

Hablas como un veterano...

Estoy llegando a los cincuenta y siento que me va a faltar tiempo para poder alcanzar lo que busco interiormente: la paz, la familia.

Dijiste una palabra que siempre se pone en los epitafios: ‘Descansa en paz’. No dice: ‘Descansa en felicidad’.

Es que, a determinada edad, es lo que necesita el cuerpo, porque se sufre mucho a medida que vamos envejeciendo.

Dios nunca te deja morir en paz

Bueno, en mi familia la gran mayoría ha sido longeva. Mis abuelos, por ejemplo, murieron en mi casa.

¿Cómo te gustaría partir?

Como mi abuelo: se echó a descansar y ya no despertó.

¿A los cincuenta te sientes viejo?

Estar cerca de esta edad me chocó, me causó asombro.

Ahora dicen: ‘Los cincuenta son los nuevos cuarenta’.

Nada que ver. Medio siglo pesa.

¿Escribes todos los días?

Escribo poco. De hecho, le preguntaron una vez lo mismo a César Calvo y él decía: ‘Entre escribir un poema y salir con una chica, dejaba a un costado el poema’.

¿Harías lo mismo?

A mí me ha pasado eso muchas veces. La diferencia es que a él sí le ligaba con la chica, y a mí no.

¿Amas leer?

El padre de José Quintana, mi gran amigo ‘Pacho’, me dijo que la lectura es el único vicio tolerable. Eso se me quedó para siempre.

¿Entonces?

La lectura ha sido lo principal en mi vida.

¿Escribes por necesidad?

Para poder sacarme todas esas cosas que llegan con los cincuenta años. Como no tenía para ir a un psicólogo, me puse a escribir.

¿Conclusión?

Es para sacar lo que traigo adentro, lo que me está fastidiando.

¿Todos los días creas un poema?

Puedo escribir dos, tres o cuatro poemas y ahí los dejo descansar. Dos meses después los vuelvo a mirar.

¿O sea?

Esto parte de un consejo que me dieron: ‘Escribe y mételo al cajón’.

¿Eso cómo ayuda?

Con el tiempo te das cuenta de lo que debes corregir.

Un gran abrazo.

Un saludo a todos ustedes.

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