Esta innovadora terapia ofrece una alternativa menos invasiva y más accesible que otros tratamientos génicos.
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Renzo LozaEscucharResumenCompartirUn grupo de científicos desarrolló unos fármacos activados por la luz que permitieron a ratones ciegos recuperar la percepción luminosa y volver a realizar comportamientos guiados por la visión. Lo más llamativo es que algunos de los compuestos funcionaron al administrarse directamente como gotas oftálmicas, sin necesidad de terapia génica, implantes ni sistemas de iluminación especializados.
El avance busca aprovechar una característica de algunas enfermedades degenerativas de la retina: aunque los fotorreceptores, las células encargadas de detectar la luz, pueden deteriorarse y morir, buena parte del circuito neuronal situado en las capas más profundas de la retina permanece intacto.

Un tratamiento que busca sustituir a los fotorreceptores
La investigación fue liderada por un consorcio encabezado por el Institute for Bioengineering of Catalonia (IBEC), y sus resultados fueron publicados en Journal of the American Chemical Society. Los científicos desarrollaron una familia de moléculas denominada prosthe6 mediante una técnica conocida como fotofarmacología. Este método permite controlar de forma reversible la actividad de un medicamento utilizando luz.
Los compuestos están diseñados para actuar sobre las células ON-bipolares, unas neuronas de la retina que normalmente reciben las señales procedentes de los fotorreceptores. Al modificarse con la luz, las moléculas pueden activar señales dentro de la retina y recuperar parte del proceso que normalmente comienza cuando los fotorreceptores detectan iluminación.
“Estas moléculas no curan la ceguera, porque no abordan la causa de la degeneración de los fotorreceptores. Pero son notablemente eficaces para restaurar la visión y lo hacen mediante un enfoque muy sencillo y potencialmente cómodo para el paciente”, explicó Pau Gorostiza, profesor de investigación en el IBEC y líder del estudio.

Ratones ciegos volvieron a distinguir entre luz y oscuridad
Los experimentos se realizaron en distintos modelos animales. En larvas de pez cebra ciegas, los compuestos consiguieron recuperar movimientos oculares relacionados con la respuesta visual.
Pero uno de los resultados más llamativos se observó en ratones con modelos de degeneración macular asociada a la edad y retinitis pigmentosa. Los animales sanos suelen preferir espontáneamente los lugares oscuros y evitar los espacios con mucha iluminación. Cuando pierden la visión, esta conducta desaparece.
Después de recibir prosthe6, los ratones ciegos volvieron a mostrar esa preferencia por los lugares oscuros. Según los investigadores, esto indicaba que podían detectar la luz y utilizar esa información para orientar su comportamiento, sin necesidad de entrenamiento.
Además, el efecto se produjo con niveles de iluminación similares a los de interiores o a los de un día nublado en el exterior.
Dos compuestos, prosthe6-12 y prosthe6-15, ofrecieron resultados especialmente prometedores. Los efectos aparecieron tanto después de una inyección en el ojo como tras la aplicación de las sustancias en forma de gotas oftálmicas.

Una posible alternativa a tratamientos más complejos
Los investigadores describen estos compuestos como “prótesis moleculares”, porque permiten que la retina vuelva a responder a la luz sin recurrir a dispositivos implantados ni modificaciones genéticas.
El enfoque podría ser especialmente relevante porque algunas alternativas actuales tienen limitaciones. La terapia génica, por ejemplo, solo resulta adecuada para una pequeña proporción de pacientes con determinadas mutaciones, mientras que las prótesis electrónicas de retina pueden ser invasivas, costosas y requerir un periodo importante de entrenamiento.
La investigación todavía se encuentra en una etapa experimental. El equipo estudia actualmente la seguridad y la formulación de los compuestos para prolongar el tiempo durante el que pueden recuperar la función visual.
“Convertir esto en una terapia es un proceso largo y laborioso”, señaló Gorostiza. “Pero los resultados muestran que existe una posibilidad realista de recuperar una visión de alta calidad mediante fármacos, de forma no invasiva y reversible”.
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