Desde la medianoche del 25 de agosto, el río Curaray permanece cerrado. La medida fue adoptada por las comunidades agrupadas en la Federación de Comunidades Nativas del Curaray (FECONCU), que denuncian que la minería ilegal continúa avanzando en esta cuenca de Loreto, contaminando sus aguas y afectando los territorios de los que dependen para su subsistencia. Ante este escenario, la organización exige que el Estado llegue a la zona y adopte acciones concretas.
El cierre no surgió de manera repentina. A inicios de agosto, FECONCU había dado un plazo de 15 días para que quienes realizan minería ilegal abandonaran voluntariamente la cuenca y advirtió que reforzaría la vigilancia comunitaria si la situación continuaba. Cumplido ese periodo, las comunidades pasaron de la advertencia a una medida directa de control territorial sobre el Curaray.
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Comunidades exigen intervención frente a minería ilegal
En su nuevo pronunciamiento, la federación sostiene que la presencia de esta actividad pone en riesgo el agua, la salud y los medios de subsistencia de las comunidades asentadas en la cuenca. Frente a esta situación, señala que el cierre del río se mantendrá como una acción de defensa territorial.
FECONCU también solicitó la intervención de las autoridades competentes para retirar a las personas extranjeras que, según la organización, estarían involucradas en actividades de minería ilegal. La federación atribuye a estas operaciones la contaminación y otras afectaciones que se vienen registrando en el río y el territorio.
La organización advirtió además que la situación está generando riesgos para quienes participan en las labores de defensa territorial. “Nuestros apus, dirigentes y moradores vienen siendo amenazados por defender el río Curaray. No queremos que esta situación termine en violencia ni que se derrame sangre”, señaló.

FECONCU da un plazo de 72 horas al Estado
Ante este escenario, la federación estableció un nuevo plazo dirigido a las instituciones públicas. Esta vez pidió que, en un máximo de 72 horas, representantes del Estado lleguen directamente a la cuenca para verificar lo que ocurre, atender las demandas de las comunidades y definir medidas frente a la minería ilegal.
“Queremos diálogo, presencia efectiva del Estado y una solución urgente y pacífica”, señala el pronunciamiento.
FECONCU sostiene que la respuesta debe traducirse en acciones concretas y no únicamente en coordinaciones a distancia.
El pedido está dirigido, entre otras instituciones, al Ministerio del Interior, la Presidencia del Consejo de Ministros, el Gobierno Regional de Loreto, el Ministerio Público a través de la FEMA de Iquitos, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas, la Marina de Guerra, los ministerios del Ambiente y Cultura y la Municipalidad Distrital del Napo.
Mientras esperan esa intervención, FECONCU informó que la Guardia Indígena continuará realizando labores de vigilancia y custodia territorial. La federación precisó que estas acciones se desarrollarán en el marco de sus derechos colectivos y procurando evitar enfrentamientos o hechos de violencia.
De la advertencia al cierre del río
El nuevo pronunciamiento ocurre después de que las comunidades ya hubieran advertido que incrementarían el control sobre la cuenca. En su comunicación anterior, FECONCU señaló que desde el 15 de agosto reforzaría la vigilancia comunitaria ante el avance de la minería ilegal y reclamó una intervención permanente de las autoridades.
En aquella oportunidad, la federación sostuvo que la protección del Curaray involucraba también la defensa de fuentes de agua, peces, bosques, flora y fauna de los que dependen las comunidades indígenas. Asimismo, recordó que el río cumple un papel central para su alimentación, cultura e identidad.
Con el cierre iniciado el 25 de agosto, las comunidades elevan ahora la presión para obtener una respuesta estatal en el territorio. FECONCU insiste en que busca una salida pacífica y reclama que las instituciones intervengan antes de que las amenazas denunciadas y la continuidad de la minería ilegal agraven la situación en la cuenca del Curaray.
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