En Venezuela, durante décadas, los colores podían decir más que un discurso político. Bastaba mirar una papeleta electoral para reconocer un partido, una ideología y una promesa de futuro. Alexander Apóstol convierte ahora esos códigos cromáticos en materia artística para examinar qué ocurrió cuando aquellas promesas comenzaron a perder significado. Su exposición “Quítate tú pa’ ponerme yo!” en la galería Livia Benavides revisa, desde la fotografía y el video, las transformaciones y contradicciones de la historia política venezolana.

El título de la muestra proviene de una expresión popular asociada a la salsa y funciona como una especie de síntesis de su argumento. Para Apóstol, cambiar de gobernante no necesariamente significa transformar las estructuras que sostienen el poder. “Es simplemente un juego de la silla, un juego de yo quiero estar en el poder, yo quiero estar en el lugar donde tú estás”, explica. El humor, en ese sentido, no suaviza el contenido político de su obra, sino que le permite introducirlo desde un lenguaje cotidiano.

Apóstol elimina nombres, fotografías y textos de las papeletas electorales para conservar sus colores y convertirlos en vestigios de un pluralismo político perdido.
Apóstol elimina nombres, fotografías y textos de las papeletas electorales para conservar sus colores y convertirlos en vestigios de un pluralismo político perdido.

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