Los lunares fueron la marca visual de Yayoi Kusama. Aparecieron una y otra vez en sus pinturas desde que cobró fama en el Nueva York artístico de 1960, para décadas después, transformar sus figuras y repeticiones en superficies, cuerpos, esculturas; que llegaron a instalaciones y performances en Europa, América y Asia. Calabazas. Luces. Espejos. Ella sentía que eran formas sencillas que, multiplicadas, podían convertir una habitación en un espacio sin final. Su partida el 14 de agosto en un hospital de Tokio (recién revelada el miércoles 26 al mundo) golpeó a Japón y al mundo del arte.

Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta