Un análisis permitió reclasificar un ejemplar conservado durante décadas como crustáceo y ubicarlo cerca del origen evolutivo de los insectos modernos.
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Renzo LozaEscucharResumenCompartirLa mayoría de insectos en la actualidad poseen seis patas. Sin embargo, hace cientos de millones de años, sus antepasados tenían un aspecto muy distinto. El análisis de un fósil de 324 millones de años, hallado en el oeste de Texas, Estados Unidos, reveló la existencia de una criatura con 24 patas que combinaba rasgos propios de los insectos con características heredadas de sus ancestros acuáticos.
El ejemplar, denominado Chosha praecursor, aporta nuevas pistas sobre uno de los episodios menos conocidos de la evolución: el paso de los primeros insectos del agua hacia tierra firme. El estudio, publicado en la revista Nature, también examinó otros fósiles encontrados en Escocia e Illinois. Para los investigadores, estos restos cubren parte de un importante vacío en el registro fósil y muestran que el cuerpo de seis patas que conocemos hoy surgió después de un largo proceso evolutivo.

¿Cómo era el insecto de 24 patas descubierto en Texas?
El fósil fue recolectado en 1985 en la Formación Tesnus, cerca del Parque Nacional Big Bend, en Texas. Durante décadas permaneció almacenado en el Museo de Historia Natural de San Diego porque los científicos lo habían identificado como un ejemplar juvenil del crustáceo Tesnusocaris goldichi. Su verdadera naturaleza comenzó a esclarecerse cuando Erik Tihelka, paleontólogo de la Universidad de Cambridge, encontró un dibujo del espécimen en un antiguo libro ruso y decidió estudiarlo nuevamente.

En la imagen, el ejemplar fosilizado hace 324 millones de años. Foto: Tihelka et al
El análisis con luz polarizada permitió observar detalles que habían pasado inadvertidos. Chosha tenía un tórax dividido en tres segmentos, tres pares de patas para caminar, antenas, un abdomen de 11 secciones, un largo filamento en la cola y una estructura tubular destinada a depositar huevos. A esas seis extremidades se sumaban nueve pares de patas cortas en el abdomen, hasta alcanzar un total de 24.

Las características del fósil que revelan la transición de los insectos del agua a la tierra
Las extremidades adicionales constituyen una de las principales pistas sobre el modo de vida de esta criatura. Las patas situadas en la parte posterior del abdomen terminaban en estructuras aplanadas y con forma de paleta. Los especialistas plantean que pudieron servirle para desplazarse en aguas poco profundas o incluso cumplir una función similar a la de las branquias.

Esta especie ayuda a los científicos a reconsiderar la trayectoria evolutiva que siguieron los insectos desde el agua hasta la tierra. Foto: Chao Tan
Esta combinación de características llevó al equipo a situar a Chosha cerca del origen de los insectos modernos, pero fuera del grupo que reúne a todas las especies que existen en la actualidad. "La transición hacia la tierra pudo haber sido gradual", explicó Tihelka. El hallazgo sugiere así que algunos de estos antiguos animales todavía podían desenvolverse tanto en ambientes acuáticos como terrestres.

¿Por qué los insectos perdieron sus patas adicionales hasta quedarse con solo seis?
Los científicos compararon el ejemplar de Texas con otros tres fósiles de criaturas con patas o apéndices abdominales. Uno corresponde a Leverhulmia, encontrado en Escocia y datado en unos 405 millones de años, mientras que otros dos proceden de los depósitos fósiles de Mazon Creek, en Illinois.
En conjunto, los restos indican que los primeros insectos sin alas presentaron una diversidad corporal mucho mayor de lo que se pensaba. Aquellos linajes con numerosas extremidades terminaron por desaparecer, mientras otro grupo sobrevivió y dio origen a los insectos modernos. Con el paso de la evolución, las patas adicionales se perdieron hasta quedar los tres pares característicos que hoy poseen escarabajos, abejas, mariposas y millones de especies más.
"Los llamamos hexápodos, que significa seis patas, pero resulta que los primeros tenían muchas más", resumió Tihelka.
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