MADRID 25 Ago. (EUROPA PRESS) - La Casa Blanca ha definido esta medida como "la mayor revocación masiva de la historia" del país, anunciando este martes que Estados Unidos eliminará los visados de corta duración para extranjeros solicitantes de asilo. Bajo el liderazgo del presidente (Donald) Trump y del secretario (Marco) Rubio, se deja claro que un visado es un privilegio, no un derecho.

El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, confirmó la coordinación entre la cartera diplomática y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Su objetivo es identificar y retirar los permisos a quienes llegaron alegando ser turistas o visitantes temporales para luego quedarse permanentemente pidiendo asilo. Washington considera que "obtener un visado con el fin de solicitar asilo constituye un fraude" y, por tanto, justifica su revocación.

Pigott explicó la lógica detrás de este cambio: los visados por motivos de turismo o negocios "se expiden con el claro entendimiento de que están destinados a quienes tienen la intención de regresar a su país de origen". Las autoridades defienden así la integridad de las leyes en materia de asilo y visado, asegurando que respetan los derechos de los ciudadanos estadounidenses.

Aunque el portavoz no ha brindado cifras oficiales de afectados, según informaciones de Bloomberg, se estima que podrían retirarse los permisos a unas 200 000 personas. El proceso para ejecutar estas revocaciones se llevará a cabo de forma progresiva. La medida busca frenar un fenómeno donde individuos utilizan la vía legal de entrada temporal como puerta falsa para acceder al sistema de asilo, desvirtuando el propósito real del documento.

Esta operación implica revisar cada caso histórico donde se haya solicitado protección internacional tras ingresar con estatus no inmigrante. La administración asegura que actuará conforme a los protocolos legales vigentes, priorizando la seguridad nacional y la honestidad en los trámites migratorios internacionales. El impacto de esta decisión resonará en las comunidades receptoras de migrantes y en las agencias consulares estadounidenses alrededor del mundo.

La estrategia busca cerrar brechas que permiten el uso indebido de los sistemas de inmigración, reafirmando la postura firme del gobierno actual frente a lo que califica como prácticas fraudulentas. Se espera que esta acción disuada intentos futuros de aprovechar las leyes de entrada para obtener estatus permanente sin cumplir con los requisitos originales.

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