Gallagher advierte que agroexportación, pesca, energía, transporte y construcción enfrentarán daños en infraestructura e interrupciones operativas

La firma internacional de corretaje Gallagher ha identificado los sectores más vulnerables al fenómeno de El Niño (FEN) en el país. Según su análisis, la actividad económica se ve amenazada por lluvias intensas y altas temperaturas esperadas para 2027.

El riesgo principal recae sobre cinco rubros: agroexportación, pesca, energía, transporte y construcción. Estos sectores podrían sufrir daños directos en cultivos e infraestructura física. Asimismo, se anticipan interrupciones críticas en carreteras y centrales hidroeléctricas que paralizarían operaciones productivas.

Para el sector agroexportador, las consecuencias serían severas: las precipitaciones podrían dañar los cultivos y retrasar las exportaciones si la infraestructura vial resulta afectada. A esto se suma otro peligro latente para el agro peruano: el calor extremo previsto podría perjudicar drásticamente la próxima campaña agrícola.

El cambio climático alteraría los ciclos de producción y el desarrollo de los cultivos. Ante este escenario, el desafío para las empresas será anticiparse a estas condiciones adversas y reducir al mínimo sus pérdidas económicas derivadas del fenómeno.

Gallagher advierte que el fenómeno del Niño alterará gravemente el sector pesquero. Las variaciones en las condiciones marinas modificarán la disponibilidad de especies, lo cual podría cancelar la segunda temporada de pesca de 2026 y reducir la cuota de la primera temporada de 2027.

El impacto también alcanzaría a sectores vinculados con la infraestructura. En el caso de la energía, el aumento del caudal fluvial por las lluvias podría afectar centrales hidroeléctricas, dependiendo de su ubicación y nivel de precipitaciones. Al mismo tiempo, las altas temperaturas elevarían el consumo eléctrico debido al uso intensivo de aire acondicionado. Este incremento en la demanda podría generar sobrecargas eléctricas o cortes por tensión en determinadas circunstancias.

Para el sector transporte, uno de los principales riesgos es el deterioro de carreteras y vías de acceso provocado por las lluvias. La interrupción de estas rutas no solo afecta el traslado de personas, sino también el movimiento de mercancías y productos agrícolas.

En cuanto a la construcción, las inundaciones pluviales podrían ocasionar daños en infraestructura y afectar el desarrollo normal de las obras. Estas son algunas de las áreas que enfrentarían mayores riesgos por los efectos de El Niño, tanto por lluvias como por altas temperaturas.

Ante el retorno del fenómeno de El Niño en Perú, la prevención climática se consolida como un factor clave para reducir daños económicos y evitar interrupciones prolongadas. Frank Chávez, gerente de Ingeniería y Prevención de Gallagher Perú, sostiene que las compañías deben contar con planes de continuidad de negocio y planes de crisis para responder eficazmente ante emergencias climáticas. Entre las medidas prioritarias figura la inspección y limpieza de canaletas, drenajes y la descolmatación de quebradas, proceso que implica retirar sedimentos que impiden el adecuado paso del agua. Asimismo, es vital evaluar la vulnerabilidad de las edificaciones frente a lluvias intensas y proteger los tableros e instalaciones eléctricas ubicados a la intemperie para minimizar el riesgo de cortocircuitos. En fundos cercanos a ríos o quebradas, se recomienda reforzar diques y barreras, además de revisar el estado de gaviones y defensas ribereñas existentes. Para coordinar la atención de siniestros con aseguradoras y ajustadores, acelerar la recuperación de pérdidas y contribuir a la continuidad operativa, la empresa cuenta con un "Plan CAT", diseñado para activar una respuesta especializada frente a eventos catastróficos. Esta herramienta busca ajustar los tiempos de intervención y asegurar que las operaciones críticas no se detengan ante la adversidad natural.

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