¿Qué lo atrajo de Guamán Poma?
Primero, haber descubierto que la historia que yo leí de niño en el colegio y la historia que yo empecé a enseñar en el colegio no era la historia, sino una parte, una visión de la historia muy hispánica. Y que teníamos a un indígena que había dedicado 20 años de su vida a escribir una obra monumental que contiene 800 páginas de texto y 400 páginas de ilustraciones. Solo para contar una historia diferente y también para denunciar.
A partir de todo lo que observó, dibujó y denunció, ¿podríamos considerarlo un periodista antes de la letra?
Claro. Es un adelantado del periodismo y es un adelanto de la ilustración.
En uno de los retratos que se hace Guamán Poma, porque se hacen tres o cuatro retratos en el escrito, en uno de ellos dice: "El cronista dialoga con la gente". Y está él dialogando con mucha gente.
Y esa es la labor del reportero. ¿Cuál es la herramienta principal de un periodista?: preguntar.
En el libro también cuenta, a través de historietas, cómo se descubre la crónica, que permaneció escondida durante siglos en una biblioteca de Europa. ¿Por qué le interesaba contar esa historia?
"Nueva corónica" alude a una nueva manera de contar la historia. Y "buen gobierno" porque, a través de esa información, el rey iba a darse cuenta de lo mal que se estaban gobernando las Indias y de que era necesario ponerle remedio.
Por eso, hacia el final de la crónica, Guamán Poma repite muchas veces: "No hay remedio". También dice que "todo está de cabeza", que las cosas están patas arriba. Es su diagnóstico de una sociedad en la que los daños son tan graves y las raíces tan profundas que parece difícil encontrar una solución.
La pregunta sobre por qué le interesaba contar esa historia, tras descubrir cómo se halló la obra oculta, resuena con fuerza al analizar su propósito. No fue un simple ejercicio académico o literario; fue una denuncia urgente. Al dedicar dos décadas a plasmar 800 páginas de texto y 400 de ilustraciones, buscaba ofrecer una alternativa a la narrativa colonial hegemónica.
Su obra funcionó como un espejo crítico para la corona española. La estructura misma del título, "Nueva corónica y buen gobierno", revela su estrategia: quería que el monarca comprendiera la gravedad de la administración en las Indias. Sin embargo, tras exponer las injusticias sistemáticas, Guamán Poma llega a una conclusión pesimista pero realista.
Hacia el final, repite insistente que "No hay remedio", advirtiendo que "todo está de cabeza". Identificó daños estructurales y raíces profundas de corrupción que hacían inviable cualquier solución rápida. Así, lo que comenzó como una crónica histórica se transformó en un documento periodístico visual, donde el diálogo con la gente y las ilustraciones servían para evidenciar una realidad que necesitaba ser vista y juzgada.
Jorge Eslava Calvo, escritor: "Los jóvenes tienen que descubrir el verdadero rostro del Perú" (Entrevista)
Además de ser un libro de culto, con mucha gente que no lo lee y poca gente que lo lee de manera incondicional, era interesante contar qué había pasado con el libro, porque encerraba un gran misterio: había permanecido 300 años sin que se tuviera noticia de su existencia.
El libro fue entregado por Guamán Poma en 1615 con destino a España. Nunca se supo más del libro hasta 1908, que lo encuentra Richard Pietschmann, un investigador alemán.
Claro que esta crónica ya había sido registrada en la Biblioteca Real de Copenhague en 1660, pero estaba allí guardada como un objeto cualquiera, empolvada y olvidada, digamos.
[...] Estoy dando a conocer un manuscrito ilustrado, pero también con un aporte de un patrón estético del cómic de hoy. Eso, además, puede enganchar a un joven lector.
¿Cree que los jóvenes leen menos?
Los jóvenes están leyendo, aunque de otra manera. Ven cine, leen subtítulos, leen publicidad, las etiquetas de los productos, las instrucciones y necesitan leer para hacer casi cualquier gestión. Lo que se ha deteriorado es el modo como leemos. Hay una lectura inmediata y práctica que ha reemplazado a una lectura más lenta, contemplativa y profunda, que debería servirnos para aprender y reflexionar.
¿Qué reflexión le genera la inteligencia artificial y su uso entre los jóvenes?
La reflexión más profunda es que nuestros responsables de educación siguen pensando más en los medios y en las formas de escolarización que en los fines de la educación. La escolarización es importante, pero más importante es saber para qué educamos. No hay que confundir educar con escolarizar. La escuela en tu vida dura 10 o 12 años, pero tu educación dura toda la vida.
Nacido en Lima en 1953, Jorge Eslava Calvo es un escritor que en 2022 recibió el Premio Casa de la Literatura Peruana. Con más de 100 publicaciones entre ensayos y novelas, su trayectoria académica incluye la UNMSM, donde obtuvo doctorado y magíster, además de estudios de posgrado en Madrid y Lisboa. Hoy es Profesor Principal e Investigador en la Universidad de Lima y fundador de la Editorial Colmillo Blanco.
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Al preguntar qué esperar de los jóvenes con la lectura de "El cronista dibujante", Eslava responde que su vida se ha dedicado a modernizar la escolaridad peruana. No busca formar líderes ni hombres de éxito, sino ciudadanos informados sobre sus derechos y deberes. Su mensaje es claro: los jóvenes deben descubrir el verdadero rostro del Perú para conocerlo, reclamar lo justo y cumplir con responsabilidad.
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