Paolo Guerrero, capitán del cuadro blanquiazul, atraviesa un momento distinto en Alianza Lima. El delantero, históricamente una referencia ofensiva clave, asume ahora un rol más secundario bajo la dirección de Pablo Guede. Lejos de esto, el atacante muestra claridad sobre su posición dentro del actual esquema táctico. La llegada de Federico Girotti y el crecimiento de otras piezas ofensivas han modificado las prioridades en el ataque. A ello se suma la decisión de Guede de utilizar a Guerrero con mayor libertad, alejándolo en ocasiones de su zona habitual para marcar diferencias.

De hecho, el propio técnico explicó que Guerrero sigue siendo vital para el funcionamiento del equipo, aunque su participación varía según las necesidades de cada encuentro. «Estoy disponible para cuando Guede lo necesite», dejó claro el capitán, independientemente de si comienza como titular o espera su oportunidad.

Esta postura resulta crucial considerando que la experiencia de Guerrero es un recurso que Alianza puede aprovechar en momentos determinantes de la temporada. Su liderazgo y estatus dentro del vestuario no han cambiado; más bien, se ha adaptado a las exigencias del nuevo sistema. Guede busca optimizar el potencial colectivo, confiando en que la figura del ex internacional aporte valor desde donde sea requerido. Así, lo que antes podía parecer un conflicto por menor protagonismo, se convierte en una estrategia de adaptación mutua entre jugador y entrenador.

En definitiva, Guerrero entiende su nuevo papel dentro de Alianza Lima. No busca imponer su voluntad, sino alinearse con el proyecto de Guede para seguir contribuyendo al éxito del equipo. Su disponibilidad total demuestra madurez y compromiso con los objetivos colectivos que se buscan alcanzar en esta etapa del campeonato.

El cambio que propone Guede

Con Pablo Guede al mando, Alianza Lima ha mostrado diferentes alternativas para su ataque. El técnico argentino no ha dudado en modificar posiciones y funciones con tal de encontrar el funcionamiento que considera más conveniente. Una de las decisiones ha sido darle mayor protagonismo a Eryc Castillo, quien se convirtió en una de las principales cartas ofensivas del equipo.

Paolo Guerrero con la camiseta de Alianza Lima

A sus 42 años, Paolo Guerrero sabe que administrar sus minutos también puede ser determinante para llegar en buenas condiciones a la parte más exigente de la temporada. El histórico delantero ya dejó claro que estará listo cuando llegue la oportunidad.

Alianza Lima mantiene como objetivo pelear por el título nacional y actualmente necesita que todas sus piezas estén disponibles. Por ello, el nuevo rol del "Depredador" podría terminar siendo una ventaja si el delantero consigue aportar desde distintas situaciones de juego. Guerrero, en cambio, ha tenido que adaptarse a un papel diferente al que desempeñaba anteriormente. La última palabra la tendrá Guede.

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