¡VERDADEROS TROMES DE LA CONSTRUCCIÓN! Detrás de una ferretería hay mucho más que cemento, fierro y herramientas. Hay años de sacrificio, familias enteras empujando un mismo sueño y emprendedores que supieron empezar de nuevo cuando las cosas se pusieron difíciles.

Víctor y María Luz, de Lima Este: “Fierros y cemento salen como el pan” Don Juan: “Pasé de vender periódicos y panes a tener mi propia ferretería”

En lo que va del 2026, El Trome de la Construcción ha recorrido Lima y provincias para descubrir esas historias y compartirlas en sus páginas, así como en su plataforma digital y redes sociales.

Pero si hablamos de volver a empezar, la historia de Viviana se lleva el premio mayor. Dejó su trabajo como cajera bancaria para emprender, pero la pandemia y la delincuencia la obligaron a cerrar su primera ferretería.

También hay sueños que se construyen de a dos, como el de Alberto y Sonia, una pareja de esposos que abrió su ferretería en un pequeño local, donde ella atendía y hacía las cuentas, y él repartía bolsas de cemento en triciclo.

Alberto y Sonia hicieron crecer su negocio trabajando en equipo: ella atendía y llevaba las cuentas, mientras él repartía bolsas de cemento en triciclo. Foto: Archivo GEC.

Aquellos primeros años fueron duros, pero juntos lograron crecer y consolidar su tienda.

Una de esas historias es la de don Nicanor, que antes de convertirse en ferretero vendía zapatos como ambulante.

Don Nicanor pasó de vender zapatos como ambulante a levantar su propia ferretería, negocio con el que sacó adelante a sus seis hijos. Foto: Archivo GEC.

Hace 35 años cambió de rumbo y, con préstamos y pequeños ahorros, levantó el negocio que le permitió sacar adelante a sus seis hijos y darles una carrera profesional.

Tiempo después, Viviana comprendió que rendirse no era una opción. Reabrió su tienda y hoy sigue expandiéndose gracias a la confianza ganada con buena atención entre sus clientes.

Viviana dejó su trabajo como cajera bancaria para emprender. Aunque tuvo que cerrar su primera ferretería, volvió a empezar y hoy sigue creciendo. Foto: Archivo GEC.

Si las experiencias anteriores hablan de perseverancia, la historia de Estefani demuestra que el esfuerzo se transmite de generación en generación.

Estefani aprendió el negocio ferretero desde niña y hoy, a sus 22 años, combina el trabajo en la empresa familiar con sus estudios de Administración. Foto: Archivo GEC.

A sus 22 años, Estefani estudia Administración mientras trabaja en la ferretería que sus padres construyeron con sacrificio; allí aprendió el oficio desde niña.

Cuatro caminos distintos convergen bajo una misma fórmula: trabajo duro, perseverancia y deseo de progresar. Trome y Progresol reconocen a estos emprendedores que prueban cómo detrás de cada ferretería existe un verdadero Trome de la Construcción.

EN BUSCA DE MÁS TROMES

El talento y la voluntad de avanzar sobran en nuestro país. Por ello, El Trome de la Construcción seguirá investigando a esos ferreteros que iniciaron desde abajo y hoy son ejemplos de constancia.

Nuestra meta es llegar a más rincones del Perú para conocer sus negocios y demostrar cómo, con esfuerzo y empuje, contribuyen al progreso de sus comunidades.

Leer artículo completo en trome.com →