La región Tumbes, históricamente una de las más castigadas ante la llegada de fenómenos como El Niño, exige que autoridades nacionales y locales actúen con celeridad. Es imperativo prevenir situaciones dramáticas similares a las vividas en años nefastos como 1983 y 1998. «Su gente debería ser la prioridad de las autoridades», afirmamos desde Correo del norte, conscientes del drama que afectan a los habitantes de sus tres provincias.

El inmenso río Tumbes, el único navegable de nuestra costa, suele desbordarse y generar graves problemas en distritos como Corrales y Pampas de Hospital. Además, incrementa su caudal hasta poner en riesgo las estructuras del puente, que es la única vía de acceso desde el sur a la capital regional.

Uno de los barrios más castigados del centro de Tumbes es San José, ubicado en una zona baja. Ante cada lluvia o salida del río, siempre resulta uno de los más afectados. Son cientos de familias las que suelen terminar con el agua dentro de sus casas, tal como hemos visto hace poco en Villa El Salvador y Villa María del Triunfo.

En nuestras ediciones de Correo del norte solemos reportar este tipo de incidencias cada vez que se presenta El Niño u otra anomalía climática. Por ello, conocemos muy bien la realidad de esta tierra. La respuesta institucional debe ser inmediata y contundente para evitar pérdidas humanas y materiales innecesarias.

Inundaciones en Tumbes por El Niño

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